“Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¿cuándo no?)
de una princesa hermosa y rubia…
Un día, la princesa -vaya a saber por qué-,
le dio un beso al feo y gordo campesino…
y mágicamente éste se transformó
en un esbelto y apuesto príncipe
(por lo menos así lo veía ella…)
(por lo menos… así se sentía él)”.
Jorge Bucay, Cartas para Claudia
Uno cree haber encontrado al ser amado, al
mirarlo, besarlo, sentirlo; no obstante, primero debemos reflexionar si
aquella persona no es producto de nuestra imaginación.
El enamoramiento ha sido definido por José Ortega y Gasset, en Estudios sobre el Amor,
como el estado de miseria mental donde nuestra conciencia se estrecha,
empobrece y paraliza. Lo que el autor nos quiere hacer ver es la forma
en la cual creamos cualidades inexistentes en el ser amado. Por ello, a
veces, después de conocer bien a la pareja decimos: ¿por qué no bajas
de peso?, ¿por qué hablas tanto?, ¿por qué no te vistes diferente?. Lo
anterior sucede porque simplemente se cae una venda, confrontándonos
con lo que no aceptamos.
“Las personas se dejan llevar por impulsos sin
medir las consecuencias”, afirma la maestra Jeannette Raifer
especialista en terapia de parejas. Traspasando los límites del otro
por la baja autoestima, empieza una lucha de poder. Juegos inocentes
como, “¿a quién estas viendo?, ¿por qué te vistes así?, quiero ser tu
mundo”, entre otros, se convierten en un continuo reclamo, en una
agresión; pasando de una relación de miel a una de hiel. Por ello
debemos identificar, si la relación es un anhelo o una realidad.
Cómo fue, no se decirte cómo fue, no se explicar lo que pasó, pero de ti me enamoré…
Sin embargo, el verdadero síntoma del amor es “estar al lado de lo
amado, en un contacto y en proximidad más profunda que la espacial. Es
un estar vitalmente con el otro”, afirma Ortega y Gasset. Es aquí donde
comienza un trabajo interminable, mas no tedioso: Ser capaz de
comprometerte, aceptar al otro, aceptarse uno mismo, respetar los
límites de ambos (no permitir ser dañado ni dañar), compartir sin
perder la individualidad.
Es mentira decir que uno más uno es igual a
pareja; la realidad, es que somos individuos y que PAREJA es una
tercera persona, creada de la unión entre ellos, sin dejar sus propios
mundos.
En conclusión, no existe una receta para tener “la mejor” relación de
pareja y disfrutar del amor: “El respeto, la responsabilidad y la
autoestima, ayudan a tener una exitosa interacción entre los
participantes”, comenta Raifer.
Aquí les dejo otras sabías líneas de Jorge Bucay, el cual invita a la reflexión de que el amor no se posee, se vive…
Quiero que me oigas sin juzgarme
Quiero que opines sin aconsejarme
Quiero que confíes en mí sin exigirme
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí
Quiero que me cuides sin anularme
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí
Quiero que me abraces sin asfixiarme
Quiero que me animes sin empujarme
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí
Quiero que me protejas sin mentiras
Quiero que te acerques sin invadirme
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten
Que las aceptes y no pretendas cambiarlas
Quiero que sepas… que hoy puedes contar conmigo…
Sin condiciones.