Tal parece que las recetas creativas se les agotaron a los chefs de San
Ángel (el máximo consorcio restaurantero de América Latina) y por ello
recurren a platillos preparados en cocinas internacionales o a recetas
de casa creadas antaño (aunque con otros nombres).
Toma pluma y papel y alístate para saborear de diversos platillos sudamericanos que en
los últimos años han sido un verdadero delicatessen para los paladares de los mexicanos.
Como bebida, el chef nos recomienda café al tequila. Esta
fórmula nos llegó en 2007 procedente de Colombia y su adaptación en
México se llamó Destilando Amor; su versión original se llamó Café con aroma de mujer
y narra una historia de amor entre una recolectora de café a la que
apodan Gaviota y Sebastián Vallejo, un joven perteneciente a una
distinguida familia cafetalera.
Como entremés nos llega de Argentina la melba con caviar y
queso crema, receta recomendada por los alumnos del Elite Way School
(una de las mejores escuelas de aquel país sudamericano). A ella acuden
jóvenes de clase alta y un reducido número de becarios que sufren los
castigos de “La Logia”.
Como plato fuerte tenemos “el pescado Cachibombo”, otro platillo típico
del país cafetalero sazonado con una pizca de picante mexicano. Su
versión original fue Pedro el Escamoso y su adaptación es Juan Querendón.
Cuenta la historia de un tipo ‘fantoche’ que huye de su pueblo natal
por un problema de mujeres. Consigue un trabajo como chofer en una
buena empresa y es ahí donde conoce a una guapa muchacha que no está a
su alcance.
Entre otros platillos refritos y que tuvieron (o tienen) gran aceptación en México se encuentran de Colombia, Francisco el Matemático (Clase 406), Yo amo a Betty la Fea (La Fea más Bella); de Argentina, Floricienta (Lola érase una vez), Amor Mío, Muñeca Brava (Al diablo con los guapos); de Venezuela, Las Amazonas (Niña amada mía) y Rubí; de Chile, La Madrastra; y de Cuba, Flor de las Nieves (Duelo de Pasiones).
Mientras que de lo hecho en México, son pocos los refritos que superan a su antecesor. Entre los que triunfaron están Amor Real (Bodas de Oro, 1956), La Verdad Oculta (El Camino Secreto, 1986) y Heridas de Amor (Valeria y Maximiliano, 1990).
La moraleja de esta nota es: “Sólo el hombre tropieza dos veces con la
misma piedra”. Y es que los creativos de Televisa lejos de entregar a
sus televidentes productos inéditos, prefieren hacer uso de fórmulas
que ya triunfaron con el único propósito de irse a la segura y no
correr riesgos.
Danos tu opinión o escríbenos sobre telenovelas que se omitieron y que
crees que han sido un gran éxito o un fiasco. Te toca ponerle la cereza
al pastel.