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| Yo chateo, tú chateas, todos chatiamos | |||||||
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tVa.com.mx 2008-02-27 |
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| *Por: Edgar Balderas Bryand.
Con el fin de realizar una tesis para mi titulación, comencé a explorar hace un par de años los chats y todo lo que esconden. Me di cuenta que ocultan un sinfín de cosas, uno entra y vaya que se topa con gente, mensajes, historias extraordinarias, personas bizarras y hasta perversas (¡Jesús de Veracruz!). Pese a que existen innumerables servicios de chat, programas, páginas y servidores, existen unos más populares que otros; yo me enfoqué a uno llamado mIRC, que es uno de los sistemas de chat más antiguos de la red. Ahí existen salas de charla para casi cualquier tema, pero había una sala que reunía a un par de cientos de cibernautas en torno a un solo tema: El sexo. Según mi cálculo después de monitorear esa sala durante tres semanas, la afluencia es de aproximadamente mil usuarios que entran y salen de ese chatroom diariamente. Pero lo que llamó poderosamente mi atención fue que analizando otras salas y después de hacer engorrosas encuestas en línea a decenas de usuarios, el 70% dijo entrar para conocer a alguien y aunque otros lo hacen simplemente para charlar, vender celulares y equipo de cómputo, también hay unos cuantos que ofrecen servicios sexuales, pornografía, drogas y una variedad inimaginable de parafilias. “Busco a hombre maduro que quiera verme lamer las llantas de su auto y se excite” no sabía si reírme o aterrorizarme y no es que sea santurrón, pero a esas salas entran niños, llegué a entrevistar a algunos internautas que decían tener once años. El 50% de los usuarios tiene entre15 y 18 años y pasan de dos a tres horas chateando. Y no quiero ser suspicaz, pero un chatroom con temática sexual donde conviven adultos y menores de edad y que además carece de control es el sitio perfecto para iniciar una red de pederastia. (¡plop!) Ahora bien, pese a que no todos tienen las mismas negras intenciones, el chat sigue ganando terreno y volviéndose popular, es un fenómeno muy poderoso, pues pocos de los que ahora leen esto pueden decir que nunca han chateado. Conversar en tiempo real con otras personas a través de la computadora es un factor inherente a la Internet; conforme más sedentarios, aislados y dependientes de las pc’s nos volvemos, nos es necesario mantener un vínculo aunque sea virtual con nuestros amigos. Es decir, trasladamos nuestra vida a una vida virtual, conversamos, conocemos, ligamos, a distancia y en la comodidad del hogar, le damos la vuelta al mundo en un abrir y cerrar de ventanas, tecleamos nuestras ideas y las convertimos en unos y ceros que viajan a la velocidad de la luz hacia otros lados y que se transforman de nueva cuenta en palabras frente a los ojos de nuestros interlocutores y viceversa… Así chateo, así chateas tú, así “chatiamos” (como escribió un amigo) todos. Que otros se pierdan en el camino y lleven a cabo otras cosas fuera de las buenas costumbres o de lo que muchos llamaríamos “normal”, es harina de otro costal. |
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