Eran las 8:30 de la noche y la gente seguía entrando a los Estudios Churubusco Azteca para ver la grabación del MTV Unplugged que hizo Julieta Venegas en la Ciudad de México, el primer acústico que se realiza en tierra azteca.
Las puertas abrían desde las 7 de la noche y en teoría se cerraban a
las 8 p.m., aunque el espectáculo comenzaría a las 9 y duraría
alrededor de hora y media. Para ingresar era necesario haber recibido
una invitación vía e-mail y haber contestado algunas preguntas sobre
Julieta Venegas o bien haber ganado boletos en alguna estación de
radio.
Unos venían en parejas, otros en grupos y unos en solitario. A la
entrada, el staff de MTV revisaba que todos estuvieran en el registro.
Entregaba un boleto con diseños color verde y rosa y con el logo del Unplugged
de Julieta Venegas. A cada boleto le correspondía un punto que indicaba
el lugar donde se sentarían. Además, el equipo de la televisora
entregaba un papelito con las letras de una canción que Julieta quería
que cantaran con ella. Después bastaba con seguir al staff de MTV quien
llevaba a los espectadores a sus respectivos lugares, asignados
conforme iban llegando y dependiendo del tipo de invitación que
tuvieran. Los que ya estaban sentados platicaban, los que apenas
llegaban miraban de reojo para ver si encontraban a alguien conocido.
Eran poco más de las nueve de la noche y la hora de gloria había llegado. El floor manager
daba la bienvenida y decía: “Vamos a ensayar la canción del papelito,
griten, canten, hay cámaras y micrófonos grabándolos en todo el set. Los van a ver en todo el mundo. Empezamos en dos minutos”.
De pronto, desde el lado trasero del escenario, los fans empezaban a
gritar. Algunos no lo podrían creer, otros ya estaban acostumbrados a
verla. Julieta Venegas se aproximaba y entraba por el centro al
escenario diseñado para la ocasión. Con la mirada tímida y con unos
cuantos toques de nerviosismo Julieta empezaba a tocar su éxito “Limón
y Sal”. Después diría: "Muchas gracias, estamos emocionados de estar
aquí, fue un proceso muy bonito preparar esto y ahora ya llegó el día,
espero que lo disfruten".
Con un vestido violeta y en un escenario iluminado con tonos cálidos y
fríos, desde los intensos azules hasta los claros blancos, pasando por
los tonos naranjas y morados, Julieta se colocaba el acordeón, no sin
antes recibir un poco de polvo por parte de su maquillista, quien
también le arreglaba el vestido, “para que me vea bien”, bromeaba
Julieta.
Así siguió con el tema “Sería feliz”, uno de los más viejitos,
comentaba Julieta. Después vendría la sorpresa: el primer tema inédito,
“El presente”. Luego cantó “Algo está cambiando”.
La cámara dirigía la lente hacia una mujer alta, vestida de falda
blanca, top negro y zapatillas rojas, era la Mala Rodríguez, quien
interpretó junto a Venegas el tema “Está en ti” en versión hip hop.
Para entonces, a Julieta ya se le había quitado la pena y bailaba. El
público gritaba y le chiflaba a la Mala. Afortunadamente, este acto se
repetiría dos veces por problemas de grabación y porque a la española
se le había olvidado la canción. María Rodríguez decía “no se puede ser
mala dos veces” y sonreía. Le daba pena escuchar los chiflidos de los
mexicanos. La ponían roja.
Un espectador decía en voz baja: “Mira, sí es él”. Luego
Julieta lo confirmaría:”Él ha sido una influencia muy grande e
importante en mi vida y en mi carrera, y ahora tengo la fortuna de
tenerlo aquí, acompañándome en esta noche tan especial", así presentaba
Venegas al compositor argentino Gustavo Santaolalla, quien con un banjo
a seis cuerdas, interpretaría "Algún día" con la tijuanense.
Después vendría una canción nueva y que según ella sonaría a
“un comercial de cerveza”, con esto interpretaba “Mírame bien”. Luego
tocaría su éxito "Lento". El público no dejaba de cantar.
De la parte trasera del escenario un verdadero fan gritaba “Julieta te
quiero” y no dejaba de animar al público, mucho más que el personal de
MTV.
Luego, Venegas comentaría: “Un día escuché su voz en Reactor y me
preguntaba quién era, fue alguien que me llamó mucho la atención”, así
presentaba al vocalista del grupo Porter, Juan Carlos Son, a quien se
le notaba nervioso.
Siguió la canción “Andar Conmigo”, y después la brasileña
Marisa Montes, con quien interpretó “Ilusión”, tanto en portugués como
en español. Marisa lucía un vestido floreado, y tenía un moño de flor.
Un miembro del público no dudó en gritarle “Narisa”, como burla a su
prominente nariz. El acto se repitió por problemas de grabación.
“Mira la vida” fue otro tema inédito, sobre él Julieta dijo: “Es un
tema dedicado a la feminidad, a una persona muy especial, muy cercana a
mí”.
Ya comenzaba a llegar el final del acústico y Julieta lo
anunciaba: "Llegó el momento de la despedida, qué mejor que hacerlo con
una canción que marque este momento; quiero agradecerles por estar aquí
y seguro que nos volveremos a ver", después interpretaría “Me voy”. Al
terminar, sus músicos se pusieron de pie. Natalia Lafourcade la
abrazaba y Julieta se dirigía nuevamente al centro del escenario para
salir por donde había entrado.
Pero el acústico no terminó allí. El floor manager
dijo que había que grabar nuevamente la entrada. Mientras los músicos
–algunos vestidos con tirantes y otros con el pelo estilo afro- tomaban
un descanso, Julieta entretenía a la audiencia y decía: “Me declaro
mala para los chistes, pero ¿cómo están de aquél lado, sí ven los de
allá atrás?”. Por su parte, Natalia Lafourcade, quien estuvo en los
teclados y en las cuerdas, daba vueltas por el escenario cual niña
chiquita.
Tras un poco de espera, el floor manager dio la orden:
“Va a salir Julieta nuevamente, recíbanla como sólo los mexicanos lo
saben hacer”. La cantante entró nuevamente, triunfante, tal como lo
había hecho al principio. De esta manera terminó el MTV Unplugged que se estrenará en MTV Latinoamérica el próximo 5 de junio.