¡Acérquense por favor! Más, sí, así está bien. ¿Todos logran escucharme?
¡Esta tarde los papeles se invierten, ustedes serán quienes necesiten
ser conducidos a tientas a través de la oscuridad! Aquí, es el hogar de
los sueños, de sus temores, donde lo más importante eres tú, ¿te
atreves a entrar?
Con diminutas faldas y sugerentes escotes dos enmascaradas
anuncian el comienzo de esta singular experiencia. En pocos minutos
cada una de las casi 50 personas reunidas este domingo en el Centro
Cultural Casa de Mora perderán la vista. La ceguera visual será
relevada por los demás sentidos. ¿Todos tienen su antifaz?, pregunta la
bella saltimbanqui. La concurrencia responde ‘¡sí!’.
¡Pónganse las caretas! ¡Ya vamos a comenzar!
Entonces todo es oscuridad. ¡Caminen despacio, con cuidado! No,
no sueltes a tu compañero, podrías caer. Sí, dame tu mano, vas bien,
van muy bien…
Entramos a un lugar extraño, das vueltas, caminas por entre
tinieblas y sientes un poco de turbación. ¿Qué pasa? Huele a aserrín, a
palomitas de maíz y un griterío de 100 personas se oye alrededor. ¡Pero
no puedes ver!
No importa lo que escuchen, dicen los guías, no se quiten las máscaras, sólo intenten percibir el nuevo mundo que les rodea.
El sentido de orientación se pierde. El tacto, el oído, el olfato toman
la supremacía. Poco a poco la mente comienza a dibujar un mapa mental
del nuevo sitio; en la percepción es un espacio enorme, a desnivel, en
círculo ¡es extraño cómo juega la mente!
Comienza el espectáculo. Uno a uno los personajes se presentan,
cada quien con un olor, una voz, un “aire” diferente. Por primera vez
cierras los ojos y te dejas llevar por ese mar de sensaciones que antes
no sabías que existían. Efectos de la mente al ser bombardeadas por
sabores, olores, calor, agua, texturas, todo menos la vista, logran se
desarrolle una trama en la que eres parte del acto.
La emoción es universal
Hace nueve años que Pablo Moreno, director de la Compañía
Teatral Carlos Ancira y de Teatro para Ciegos, junto con Alejandra
Sofía, guionista de la obra, se unieron en pro de crear algo nuevo, un
proyecto que reanimara el compromiso social que el teatro tiene y no
sólo su función de entretenimiento.
“Fue un arduo trabajo”, señala Pablo, mientras los asistentes
comienzan a marcharse hablando de lo asombroso que resultó la vivencia;
“las artes dramáticas como sabemos, son básicamente visuales, por lo
que tuvimos que empezar de cero. Usualmente uno como director no
pregunta al público qué es lo que desea ver, sólo lo monta. En éste
caso realizamos una investigación enorme. Encuestamos a personas
invidentes para saber qué es lo que más llamaría su atención, qué les
gustaría oler, sentir, experimentar. Cuál trama y qué concepto
deberíamos abordar; en fin médicos, psicólogos y gente del teatro nos
encaminamos en un esfuerzo colectivo que en cosa de un año debía dar
frutos (porque ese fue el plazo que se nos dio) y ya vez, aquí
estamos”, continúa.
La obra acaba de cumplir mil 200 representaciones y ha sido montada en importantes festivales del mundo, como el Internacional Arts Festival de Washington en 2004, el 100% Art Festival de Israel, además de países como Colombia, Chile, Taiwán, Cuba, entre otros.
Aún cuando La Casa de los Deseos (como se llama la
obra) se presenta sólo en español o inglés, el idioma no se vuelve un
obstáculo, afirma Pablo; al contrario, la obra da cuenta de que la
emoción es universal, la gente escucha y percibe el dolor de los
personajes, sus risas, su alegría, su angustia, es decir, se adentran
gracias a sus sentidos.
Una experiencia única
La vista nos vuelve de alguna manera “ciegos sensoriales”, comenta al
término de la función la cellista Maricarmen Graue, quien se encargó de
amenizar en vivo el espectáculo. “Se trata de concientizar a la gente,
que por unos minutos se pongan en los zapatos de los invidentes… por
eso me gustó participar en el proyecto.”
Siete años atrás, antes de perder por completo la visión, Maricarmen
asistió como parte del público, por lo que sabe muy bien las emociones
que ésta obra provoca.
El último grito de los actores se escucha. Sientes como la luz
se aparta. Bien, pueden quitarse los antifaces, abran poco a poco los
ojos y tengan cuidado con las luces…
En la tenue oscuridad se vislumbran cuatro figuras, cuatro personajes
que a lo largo de aproximadamente dos horas te han mostrado un universo
alterno, lleno tanto de sensaciones agradables como ásperas. Por vez
primera observas sus rostros, la imagen que te dibujaste de ellos puede
o no haber variado. Es tanta la entrega que sin mirarles ya sabías
quién es quién.
¿Deseas conocerles? ¿Saber qué es lo que La Casa de los Deseos esconde para ti? Ven, atrévete a ser ciego por unas horas y aún así “ver” la vida de otra manera.
Centro Cultural “Casa de Mora”.
Tonalá #261, colonia Roma, a unas cuadras del metro Centro Médico.
Única función, domingos 6 de la tarde.
Localidades, 150 pesos.
*Cupo limitado a 50 personas.
Teatro_carpa@yahoo.com
Temporada permanente en Puebla.
Sábados 8 pm.
7 oriente número 9 Centro Histórico.