*Por Diana Monroy Rodriguez.
“Las mujeres maduran más pronto que los hombres”, “A los 40 los hombres
están más guapos, la mujeres dan el viejazo”. Esas son sólo un par de
las muchas frases que se usan para marcar, aún más, las diferencias que
existen entre hombres y mujeres. Y es que de acuerdo a las
declaraciones de algunas personas una relación entre un hombre mayor de
40 años y una joven veinteañera difícilmente puede funcionar, pero si
los papeles son a la inversa, la situación se complica más.
Esta es la premisa de la que parte la película Nunca podría ser tuya,
una simpática comedia en la que la protagonista, Michelle Pfeiffer,
inicia una relación con el joven Adam (Paul Rudd); así se ve atrapada
entre sus deseos y el ‘qué dirán’.
La historia logra plasmar, de una manera muy divertida, la
crisis de una mujer de 40 años con suficientes problemas existenciales
y que encuentra el amor en un apuesto joven.
¿Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia? El
dilema que se maneja en la película no se encuentra alejado de la
realidad, ya que el hecho de que una pareja con una marcada diferencia
de edades muestre su amor públicamente, hiere la vista de muchas
personas.
Al preguntar sobre el tema hubo quienes opinaron que “ya no es
raro ver a una mujer mayor con un chamaquito”, pero hubo algunos
hombres que dijeron que “parece ser que los jóvenes de la actual
sociedad se ven cautivados por la madurez de la mujeres mayores, pues
muchas veces experiencia compensa juventud, además son muy sensuales”;
también hay quien dijo lo contrario.
De una u otra forma, los ojos de la sociedad siempre estarán
atentos, por lo que si una mujer “mayor” se enamora de un joven, tal
vez pueda resolver todo con la frase: “Nunca podría ser tuya”.