Esta mañana me topé con la guerra. Sentado sobre mi cama, mientras
hacía una rápida lectura antes de mi examen de francés, el televisor
exponía las mismas noticias de todas las mañanas, aunque en esta
ocasión el protagonista fue el mundo, ¿el motivo?: su muerte.
Mis ojos grababan imágenes de conflictos por todo el globo,
principalmente de Sudamérica. Si todavía esta ciudad no terminaba de
acabar con mis nervios, esas notas me aniquilaron. Mis manos se
estremecieron y frente a la impotencia incliné la cabeza…
Sin embargo, alrededor del mundo alguien llama por la paz. El domingo pasado se festejó Paz sin fronteras,
un concierto gratuito organizado por el cantante colombiano Juanes con
la intención de pacificar las relaciones entre Colombia, Ecuador y
Venezuela.
Fue llevado a cabo en el puente fronterizo Villa del Rosario,
entre Colombia y Venezuela. Contó con las actuaciones de los españoles
Miguel Bosé y Alejandro Sanz; el venezolano Ricardo Montaner; el
dominicano Juan Luis Guerra; el colombiano Carlos Vives, y el
ecuatoriano Juan Fernando Velazco.
Con este evento se envió un mensaje muy claro: ¡no a la guerra!
Sin embargo, ¿de verdad se conseguirá el propósito?
Te cuento en breve de qué se trata la crisis diplomática que viven los
países sudamericanos Colombia, Ecuador y Venezuela. Pues éstos se
enardecieron cuando el ejército colombiano atacó un campamento de la
guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en
territorio ecuatoriano y asesinó a Raúl Reyes, uno de los jefes
guerrilleros.
Aunque los problemas fueron discutidos en la XX Cumbre del
Grupo de Río (organismo internacional que reúne a los países
latinoamericanos y del Caribe para tratar temas de índole
político-social), la tensión por una posible ofensiva bélica aún
continúa latente, según los medios de información internacionales.
Regresando con el recital. Duró alrededor de cuatro horas y
hubo más de 50 mil asistentes, quienes en su mayoría vestían ropa
blanca para evocar la paz.
Ya es medio día y mis dedos no quisieran abandonar el teclado,
pero tengo que dar cierre a este escrito. Quizá para la mayoría de
nosotros este concierto sea un evento más y el conflicto sudamericano
nos tenga atosigados. Sin embargo, ¿entendemos su significado? Porque,
en lo personal, yo no. ¡Odio la guerra!… pero permanezco aún en mi
cama, en silencio.