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Si la noche en que te quieres suicidar, te das cuenta de muchas cosas
que tienen que ver con tu vida, tu destino, y además hay alguien que
muere asesinada y violada sin que eso sea lo que ella quería; todo
justo en esa noche en la que quieres desaparecer de este mundo. Las vidas de Celia es la historia de muchos personajes, todos
entrelazados, con cosas que contarnos y que contarse. Una historia,
como lo dice su autor, Antonio Chavarrías, que se mueve entre el
presente y el pasado.
Celia es una mujer casada con Agustín, tiene dos hermanas: Carmen y
Ángela. Decide quitarse la vida, pero desiste y olvida los motivos que
la orillaron a hacerlo. El asesinato de una chica, amiga de su hermana
menor Ángela, ocasiona que Miguel Ángel, un policía, investigue el caso
y entrelace a todos estos personajes.
No es una historia policíaca, con todo y que es el crimen de
Melany el principal punto de encuentro. No se sabe quién es el asesino;
sospechosos hay dos, uno de ellos lógicamente no es culpable; el otro,
parece serlo y no sólo de ese crimen sino de otras cosas más.
Celia está en una búsqueda de sí misma, parece dividida en dos
personas, una que convive con la locura y otra que quiere recuperar la
lucidez. Poco a poco la historia, que deambula entre el pasado para
explicarnos el presente, nos va dando las respuestas pedidas, nos dice
cosas más allá del asesino, nos muestra las caras de los personajes,
sus miedos, sus culpas, deseos, frustraciones.
Cada persona tiene una historia que contar, cosas que pocas
veces se muestran al exterior, problemas que resolver, pero que en la
cotidianeidad pasan por alto o simplemente no se resuelven. La película
parece, a ratos, desordenada; va y viene, pero uno se va dando cuenta,
poco a poco, que ese desorden es para mostrar el orden.
El estreno de Las vidas de Celia es el primero de
mayo; escrita y dirigida por Antonio Chavarrías y actuada por Najwa
Nimri (Celia), Luis Tosar (Miguel Ángel), Agustín (Daniel Giménez
Cacho), Jimena Ayala (Melany), entre otros.
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