¿Qué es la Casa de Mora? Un café, un teatro, una carpa, una sala de
cine, una pequeña librería, un bazar… Todo esto se revuelve entre
mesitas de madera pintadas de rojo—de esas que se usan en la feria para
jugar a la lotería—, mullidos sillones y toda clase de armarios y
estantes decorados.
Han pasado más de siete años desde que la actriz de teatro Alejandra
Mora, con quien tuvimos el placer de charlar, decidió convertir su
garaje primero en bazar, luego en cafetería y después en su llamada Ínsula Barataria, un escenario donde tienen cabida cualquier cantidad de sueños y anécdotas.
Justo en la entrada, un antiguo tocadiscos te da la bienvenida; ofrece
a los visitantes folletitos de colores que irremediablemente tomarás,
ojearás y te obligarán pensar en volver a este singular café-teatro
para ver la obra en turno, el recital de poesía, el evento en cuestión
de la semana o simplemente para una partida de ajedrez mientras bebes
cafecito.
Posiblemente aún funcione el tocadiscos ese, lástima (¿o qué bueno?)
que los acetatos se hallen en las paredes o simulando lámparas desde el
techo. Un inquietante cuadro con fondo musical al estilo Mary Poopins y
sus pingüinos; o si lo prefieres le cambiamos la música a algo como The
Beatles o Simon & Garfunkel y ¿por qué no?, algo de trova, blues,
jazz.
Si, por el contrario, tu tirada es el cine de arte, te
prestamos la sala Lu-Mora donde por una mínima cantidad, tú (junto a
otros diez tíos) podrás ver tus películas favoritas e incluso traerlas
para ser proyectadas.
Casa de Mora te aleja de lo cotidiano remontándote a lugares
desconocidos: “Todo el lugar está en un concepto teatral y
escenográfico. Vivo aquí y los libros y el teatro son mi pasión”,
comenta la dueña. Posters, textos, muebles sacados de alguna casa de
antigüedades, hasta un piano y muñequitas ahorcadas te miran mientras
disfrutas de esta irrealidad tan folklórica que simula un carnaval o
algo así.
Libros que caminan
Afuera, alumbrados por luces blancas y tibias, una pila de textos es
ofrecida. “Estas son obras que caminan; no son viejas, tienen historia.
Hay títulos desde 5 pesos y el más caro anda por ahí de los cien.”
(Jaja, yo encontré Los Miserables de Víctor Hugo en 45 pesos. Aún no me la puedo creer).
“Lo importante de venir a Casa de Mora es que no sabes qué va a pasar,
no tienes un plan fijo, al contrario, vienes a ver qué encuentras o más
bien qué tiene la casa para ti, porque es ella quien elige. Es como con
los libros. Vienen y me preguntan oye tienes este tomo y les contesto
‘no sé, fíjate ahí’; sé que tal vez no encuentre el título que quiere,
pero seguro tropieza con algo más. Al final, el libro lo pilla a él”.
Ah, por cierto, ¿han escuchado hablar del Hexen Café? Pues en la profundidad de esta morada hallarás una deliciosa sorpresa.
Poesía, música, teatro, exposiciones, costos accesibles, un barrio
tranquilo, un sitio raro, ¿qué más quieres? Basta de hablar, ven y
conócelo tú mismo.
Centro Cultural “Casa de Mora”. Tonalá 261, colonia Roma, a unas cuadras del metro Centro Médico.
Lunes a domingo de 11 a 23 horas.