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Saltar la reata, jugar matatena, burro brincado, construir edificios o
automóviles con mecanos, jugar balero o trompo, realizar una gran
batalla entre ejércitos de soldaditos de plomo, jugar con muñecas de
cartón o de trapo, a la Doña Blanca, corretear a nuestros amigos para
encantarlos, tres por seis dieciocho, avión, caracol, bote pateado,
barcos y aviones para armar y carreteritas eran juegos y juguetes que
prevalecían hasta hace no mucho en una urbe como la nuestra, donde los
niños salían a la calle para divertirse sanamente y convivir con
hermanos, primos y vecinos. Ahora todo es distinto.
Hoy los niños y jóvenes hablan de computadoras, de programas de
televisión y de juegos de video. Ya no salen a la calle en busca de
actividades recreativas, tampoco conviven con otros niños y, por ende,
se está creando una sociedad individualista, agresiva y poca conocedora
de sus orígenes.
Es por ello que el Museo de El Carmen, en su vocación por revalorar y
rescatar las costumbres populares del país, presenta la exposición: Entre santos, juguetes y demonios. Los juguetes populares mexicanos en las fiestas religiosas,
la cual retoma una de las tradiciones artesanales más antiguas en el
arte popular mexicano, la del juguete, destacando su papel en las
fiestas religiosas y nos remonta a aquellos tiempos donde se podían ver
por las calles niños correr, gritar, brincar.
¿Quién de nosotros no ha tenido en las manos un carrito de
hojalata, un mueblecito de madera, una calaca de azúcar o una muñeca de
trapo? ¿Quién no se ha emocionado al ver en una feria un puesto de esos
maravillosos objetos? ¿Quién no se ha sentido gratamente impresionado y
hasta conmovido de la enorme riqueza de colores, texturas, temas y
materiales con que se realizaban los juguetes en México?
La profesora Carmelita Martínez, jubilada de la UNAM, habló a
tva.com.mx acerca de la exposición y la importancia de rescatar los
juguetes que fomentaban la creatividad en los niños: “Es una exposición
muy rica en cuanto a juguetes típicos mexicanos que ya se están
perdiendo, es una tristeza que esa tradición no se rescate y que los
niños actualmente no se interesen en desarrollar su imaginación, su
creatividad. A estos juguetes los niños les daban vida, los juguetes de
ahora funcionan solos y el niño ya no desarrolla ni su creatividad ni
sus habilidades”.
La misma profesora nos compartió una experiencia que tuvo
durante un viaje donde se sorprendió al ver a un niño de hoy, jugando
como se hacía en un pasado no muy lejano: “Estuve en un pueblecito en
Guanajuato y un niño indígena de unos cuatro años, estaba jugando con
pedazos de cartón haciendo diversas figuras y estaba fascinado, ese
niño estaba desarrollando su creatividad, se estaba planteando
problemas para solucionar y crear, y un niño que tiene computadora y
juegos de video no lo hace.”
Ante la constante influencia de costumbres extranjeras, la
profesora de la Escuela Nacional Preparatoria, Beatriz Villalpando,
destacó que el problema radica en la educación que se recibe desde la
casa, donde los padres no están haciendo la tarea con sus hijos de
enseñarles a valorar lo nuestro: “Es un problema de la educación
primeramente familiar y después en la escuela, por ejemplo ahora los
niños conocen más el Halloween que los altares de muertos. De hecho, la
Navidad ya ha perdido totalmente el sentido, el niño piensa en Santa
Claus y sus renos, pero no le han enseñado que la Navidad es el
natalicio del niño Dios. Se ha perdido toda esa información”.
La exposición permanecerá hasta el 18 de mayo.
Museo de El Carmen. Av. Revolución s/n, entre Monasterio y Rafael
Checa, San Ángel. Abierto de martes a domingo de 10:00 a 16:45 horas.
Entrada 39 pesos. Entrada libre a maestros, estudiantes nacionales e
INAPAM con credencial vigente. Domingo entrada libre. Cerrado los
lunes.
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