“Se necesita autonomía presupuestal
de Pemex”: Cuauhtémoc Cárdenas.
El conjunto de reformas a las leyes rectoras del petróleo mexicano
que ha propuesto el gobierno federal deja pendiente la liberación
presupuestal de Pemex. Actualmente, la paraestatal paga a la federación
impuestos que equivalen al 74% de sus utilidades.
Para Cuauhtémoc Cárdenas este régimen fiscal es en gran medida el que
ha detenido el crecimiento y la modernización de PEMEX: “Hace 30 años
que no se construye una sola refinería en el país; ni se han
modernizado las que existen.”
Cárdenas plantea que en el supuesto de que Pemex pagara impuestos por
el 30 ó 35 por ciento del total de sus ganancias (como hacen las
paraestatales petroleras del resto del mundo) y pudiera administrar de
forma autónoma el resto de su ingreso, podría solventar los gastos de
exploración, refinación y transporte de crudo que en las iniciativas
gubernamentales se prevé realicen particulares.
Durante su intervención en el foro “Reforma Energética”, que
tuvo lugar en la Universidad Iberoamericana, Georgina Kessel afirmó
que, en los próximos días, la Secretaría de Hacienda entregará una
iniciativa que plantee un nuevo régimen fiscal para PEMEX, con el cual
podría gozar de cierta autonomía en el manejo de su ingreso.
Sin embargo, es preciso recordar que la reforma fiscal aprobada
a finales del año pasado no ha alcanzado para revertir la dependencia
económica que el Estado mexicano tiene hacia Pemex. Académicos como
José Luis Calva denunciaron la deficiente recaudación fiscal de México,
que en 2002 fue de la mitad (18.1% de su PIB) del ingreso tributario
promedio de los países miembros de la OCDE (36.3% de su PIB).
Además, el presupuesto federal de ingresos 2008 contempla que el 42.78%
de los ingresos federales se obtendrán vía recaudación fiscal. Esto es
sólo 1.12% más de lo que en 2007 se obtuvo por el mismo concepto. Por
ello, el presupuesto del gobierno federal aún depende enormemente de la
aportación de Pemex; así es que no parece muy factible que se le
otorgue autonomía fiscal.
Sin embargo, existe la posibilidad real de que Pemex pueda
tanto seguir sosteniendo el presupuesto federal, como invertir recursos
propios en la exploración, refinación y transporte del petróleo. La
pregunta es, como lo ha planteado el ingeniero Cárdenas: ¿Por qué si en
el presupuesto federal se prevé que el barril de petróleo se venda en
no más de 45 dólares, los excedentes (de casi 50 dólares por barril) no
se reinvierten en Pemex? ¿A dónde va ese ingreso no presupuestado por
el gobierno federal?
La iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de Pemex contempla
que esta empresa maneje hasta el 100% de sus excedentes, o hasta 15 mil
millones de pesos por concepto de excedentes. Esta redacción “mañosa”
llamó la atención de Cárdenas y dijo: “Quince mil millones de pesos
equivalen al 10% de los excedentes perfilados para este año”. De modo
que Pemex manejaría el 100% de sus excedentes sólo si éstos no son
mayores a 15 mil millones de pesos”.
En cambio, en el apartado referente al Régimen especial de
operación de Petróleos Mexicanos, la iniciativa otorga autonomía a
Pemex para endeudarse y pedir créditos, aunque siempre dentro de los
parámetros de endeudamiento que establece la federación, claro está.
¿Inconstitucional?
En el texto que presenta las iniciativas de reforma energética,
Felipe Calderón escribe: “Al dejar intocable el artículo 27 y demás
disposiciones constitucionales relativas al petróleo y los
hidrocarburos, mi gobierno garantiza que se cumpla la exigencia mayor
de los ciudadanos: con la reforma, Petróleos Mexicanos no se
privatiza…”
Sin embargo, las propuestas de reforma incluyen modificaciones a la Ley
Reglamentaria del artículo 27 constitucional en el ramo del petróleo.
Modificaciones que, en la opinión de Cuauhtémoc Cárdenas y juristas de
amplia trayectoria como John Mill Ackerman, contradicen el mismo
artículo 27 y son inconstitucionales.
En última instancia, las modificaciones buscan permitir que
empresas particulares construyan oleoductos, gasoductos, refinerías y
que puedan vender una parte del petróleo que extraigan con el permiso
de Pemex. Actividades que en el artículo 27 constitucional se
encuentran exclusivamente reservadas al Estado.
En favor de la constitucionalidad de estas reformas, Georgina
Kessel señaló que el artículo 27 permite al gobierno decidir los medios
por los que ejercerá su exclusividad en la transportación, refinación y
explotación del crudo.
También, Kessel afirmó que si se aprueba el conjunto de reformas que ha
propuesto el gobierno de Calderón, se generarían empleos y crecimiento
en las regiones donde hay yacimientos petroleros; además, se
disminuiría la dependencia energética de México, ya que actualmente el
país importa 40% del petróleo que consume.
Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas señaló insistentemente que es
urgente discutir con Estados Unidos, y el resto de países vecinos, los
términos en que se explotarán los yacimientos petroleros compartidos
(también llamados transfronterizos). Y añadió que la negociación
debería estipular el volumen máximo de crudo que cada una de las partes
tendría derecho a sacar de un yacimiento compartido.
Finalmente, Cárdenas mereció un estruendoso cúmulo de aplausos
cuando pidió “llevar este tipo de mesas de debate al Congreso de la
Unión, donde se toman las decisiones”.