Recientemente, Los Simpsons han causado revuelo, prohibieron la serie
en un país, en otro la quieren censurar y le dedicaron un acto en un
festival literario. Así, la familia amarilla de la televisión vuelve
hacer de las suyas en el ámbito internacional.
En Argentina, un ex legislador pidió que se censurara un capítulo
de la serie por calificar al ex presidente Juan Domingo Perón como
“dictador”. Perón fue elegido democráticamente sólo en los periodos de
1946-1952, 1952-1955 y en 1973 hasta su muerte en 1974. La plática se
da en el bar de Moe, entre Carl Carson y Lenny; entonces Carl comenta
"Realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón”,
entonces Lenny interviene diciendo además que su esposa es Madonna.
La prensa no tardó en criticar la petición del diputado Lorenzo Pepe,
él respondió que nunca había pedido la censura, sino que mostraba su
preocupación pidiendo que sea transmitido en horario restringido.
¡Vaya, que rápido se vuelven políticamente correctos!
Mientras tanto, en mi querida Venezuela, Hugo Chávez obligó a
una cadena de televisiva privada dejar de transmitir Los Simpsons,
alegando que la serie es una “mala influencia” para los menores. Con
esta noticia se hicieron infinidades de analogías entre Chávez, el
“poco brillante” Homero y el travieso Bart. Durante dos semanas no se
transmitió la serie por televisión abierta, aunque ya fue reinstaurada,
pero en horario nocturno. El canal podría ser sancionado por su
desacato, por lo que se argumentó que en este horario los niños deben
estar acompañados por sus papás, accediendo a no transmitirlos en
horario matutino.
Como si no tuvieran suficiente fama o problemas, un profesor experto en
arte barroco de la Universidad de Frankfurt, Henry Keazor, declaró que
Los Simpsons forman parte de la literatura universal y deberían ser
reconocidos como tal. Argumenta que “son un fenómeno que va más allá
del género de la serie de televisión”. También exclama que muchos
intelectuales se ocupan de la serie y hasta participan en ella. Habla
de cómo muchos historiadores del arte se han interesado en el programa
de televisión y compara sus estudios en el arte con su investigación de
la irreverente familia compuesta por Marge, Homero, Bart, Lisa y
Maggie.
Las criticas no han tardado en salir; éstas admiten que la aclamada
serie se ha vuelto un icono de nuestro tiempo y que, sin duda, es una
inteligente parodia de las familias norteamericanas y su actualidad,
pero de allí a que sea considerada literatura universal, hay mucho
trecho que recorrer. El fundamento es principalmente el formato en el
que es concebida, si tiene una narrativa pero no toda narrativa es
literatura. Otros comparan los reconocimientos que se les ha hecho a
cantautores como Rubén Blades por la letra de sus canciones, explican
que esto tampoco es literatura en sí pero se reconoce como tal. Es un
debate que va a durar un tiempo.
Sí que ha causado polémica la serie creada por Matt Groening,
desde su inicio hasta ahora. Si fuera por eso, en Estados Unidos desde
hace tiempo se hubiera dejado de transmitir junto con otras series como
South Park que arremete directamente con la figura presidencial. Algo porque darle gracias a la democracia, a la libertad de expresión.
¿A ti te gustan Los Simpsons? ¿Estás de acuerdo con Chávez en que
deberían ser censurados? ¿o con el profesor alemán que piensa que
debería reconocérseles para bien mundialmente?
Si haces click en el siguiente link podrás ver parte del episodio donde llaman dictador a Perón:
LO QUE OPINO ES QUE ES LA MEJOR SERIE PUES MUESTRA EL MUNDO TAL CUAL ES, Y TU ESTAS HERMOSA
Enviado por: LUIS 2008-04-26
11:23
Hola. Primero, quiero decir que tu texto tiene una falla muy mala, el nombre de la esposa de Homero es Marge, no Marche. Quiero resaltar este hecho como una crítica constructiva al detalle. Un texto sin detalle pierde brillantez.
Ya entrando en detalle, creo que la pregunta que haces sobre si Hugo Chávez quiere censurar a The Simpsons o no debe tener una lectura más profunda.
En la revista Etcétera del mes pasado hubo un texto acerca de la caricatura, donde señalan que las historias venden un tipo de historia donde inculcan la idea de que no hay mejor lugar que Springfield para vivir, sin ningún cambio, o con cambios secundarios (como que una de las hermanas de Marge tenga un bebé chino adoptivo, o que la esposa de Ned Flanders esté muerta) mínimos que no afecten la idea general de que "la vida tal y como está es la mejor vida".
Otra cosa es que nadie se queja por las diferencias sociales que hay entre ricos y pobres, que las críticas ácidas poco a poco se vayan desvaneciendo y aparezcan cada vez menos. Como en el caso del alcalde Diamante, el "Corruptus in Extremis", como reza el lema de la alcaldía. Todos toleran su corrupción, y "nadie... hace... nada", ja ja.
En las primeras temporadas observamos críticas profundísimas al estilo de vida en Estados Unidos, pero conforme las historias se vuelven más descabelladas, se pierde la oportunidad de politizar los chistes, exceptuando el episodio en que los marcianos Khan y Kodos invaden Springfield y comparan la destrucción que hacen ellos con la guerra en Irak, que al final fue censurado.
Tomando en cuenta esto, podemos ver que dos ideas (inmovilidad de la vida porque así está excelente y la convivencia de clases sin conflictos) molestan a Hugo Chávez, quien se dice bolivariano, con ideas muy arraigadas en América Latina como Revolución y Resistencia.
No le puedes pedir a un revolucionario que alabe una caricatura en donde se defienda la inmovilidad histórica del estilo de vida americano, y por otra parte, está el hecho de que la lucha de clases es el motor de la historia, según la tesis marxista, que Chávez seguramente tiene fijada en su mente.
Incluso, en guerrillas mexicanas, muchos miembros de esos grupos fueron asesinados por el delito de ser "conciliadores de clases", juzgados por tribunales revolucionarios de los insurgentes.
Así pues, es fácil comprender que a Hugo Chávez no le gusten The Simpson por ese tipo de ideas. Sin embargo, las preguntas que haría yo serían: Si tú eres un presidente y en una caricatura defiende implícitamente posturas ideológicas que combates, ¿tratarías de quitarla de tu país? Yo no lo haría, no pienso de ese modo, más bien haría algo así como The Simpsons bolivariano para combatir con las mismas armas a los que considero mis enemigos ideológicos, no como la versión de la caricatura en Medio Oriente, no una "tropicalización", sino una creación contraria y adversa al mensaje, con ironía. ¿Habrá un Matt Groening en América Latina? Yo creo que hay muchos. Saludos.
Enviado por: Iván Quecha 2008-04-26
03:30
video
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