-¿Cómo están chavos? Vengan a echarse un taco con nosotros. Hay arroz y chicharrón en chile verde, allá están las tortillitas.
Con mirada de rareza pero con el estómago vacío, los jóvenes indigentes
aceptan la invitación de un plato de comida, nada despreciable ya que
lo único que ellos han consumido es un par de latas de activo.
-Esa cosa (el pegamento) te da un buen de hambre y como que nos
caíste bien. Órale, ¿y de a cómo son? Porque la neta no traemos ni un
varo.
-De a nada. Venimos a comer con ustedes.
-No ma… ¿A poco sí? Pues ¡hay que entrarle muchachos!
La alegría de cocinar
“Algunas veces, la gente a la que llevamos de comer responde de
esa manera; otras, no tan bien como quisiéramos, pero tratamos de hacer
algo por nuestra sociedad. Apoyar a la gente que no ha tenido las
mismas oportunidades que nosotros, donde mamá y papá se preocupan.
Ellos no tienen a nadie”, explica Dan Soriano, que a sus 25 años, tomó
el reto de crear y dirigir una asociación civil que apoya a gente que
vive en las calles, muchas veces en situaciones críticas.
“La cocinita de alegría” es la institución que administra y
coordina Dan. Él es un chavo que a lo largo de la semana trabaja como
maestro de inglés, que gusta de leer, hacer ejercicio, platicar con los
amigos y pasarse buenos ratos navegando por Internet; una persona que
disfruta de la vida, como todos a su edad.
Pero a diferencia de otros jóvenes, él sabe que uno de los
grandes motores en su vida es ayudar a otros. Cree firmemente que para
lograr cambios sustantivos en nuestro entorno y en nuestro país es
necesario empezar por compartir lo que tenemos, ser personas que se
despojen un poco de sí para apoyar a otros con problemas más serios que
los propios.
Quizás ese fue el impulso que produjo en Dan la necesidad de
concretar ese ideal que se paseaba en su mente. Aún mejor, Dan llegó a
la conclusión de que la mejor forma de ayudar a la gente es a través de
algo que todos necesitamos a diario y representa una parte esencial de
nuestro desarrollo físico, intelectual y hasta social: el alimento.
“Queremos apoyar a la gente de la calle, muchas de esas personas que no
trabajan simplemente porque no tienen un bocado en el estómago”,
explica Dan.
Pero no se trata de sólo “llenar el buche”, sino también de
alimentar la mente. El joven director de esta organización habla del
fin de la “Cocinita de alegría”: “El proyecto es capacitar a esa gente
en diferentes oficios, hacerles ver que las drogas no son el mejor
camino para salir de su problemática y motivándoles a que salgan
adelante. Todo esto a través de una charla personal como la que muchas
veces tenemos con los amigos a la hora de la comida, es por eso que el
pretexto de ‘La cocinita’ se mueve alrededor de un plato de comida para
indigentes, es un medio para acercarse a ellos.”
Integrar nuevos elementos
Hasta ahora, el apoyo que recibe esta institución se limita a
familias que creen en el proyecto. Sin embargo, poco a poco se han
integrado jóvenes de 20 a 25 años que también ven la necesidad de
colaborar con acciones de este tipo en beneficio de muchos.
“Afortunadamente, hemos contado con jóvenes visionarios. Es
cierto que algunas veces dejas de ir al antro o salir con los amigos,
pero más que dejar algo, recibes mucho más al ayudar a otros, es algo
muy satisfactorio. No dejando de divertirme, sino divirtiéndome
ayudando”; el ejemplo se pone de manifiesto en el estilo de vida de
Dan, donde hasta su novia se involucra, participa y cree en lo que él y
la “Cocinita” pueden lograr.
“México es un país de jóvenes, y la historia habla de que los
jóvenes han sido factores para cambios de bien en el mundo entero. No
nos podemos quedar fuera de esta oportunidad que tenemos para ser
agentes de cambio en nuestra sociedad.
“El ayudar es algo que se enseña en otros países desde la
primaria. Nosotros debemos entender la importancia de dar la mano a
otros. Significa mucho trabajo, pero con constancia, persistencia y
compromiso lograremos los objetivos que nos propongamos”, puntualiza.
Si deseas apoyar a “La Cocinita de alegría” con donativos,
deseas acudir a alguna de sus actividades o quieres más información del
proyecto, puedes visitar la página web
http://www.lacocinitadealegria.org o envía un correo a
dan.soriano@lacocinitadealegria.org