La criminología en México se ha topado con varios casos sui generis de asesinos seriales. Desde la banda del automóvil gris que tenía aterrorizado al México revolucionario, pasando por los sacrificios humanos de los narcosatánicos de Tamaulipas, hasta llegar a Juana Barraza “La Mataviejitas” y José Luis Calva, “El Caníbal de la Guerrero”
Banda del automóvil gris
Esta historia se ubica en el México de 1915. Un grupo de maleantes aprovechaban que la ciudad se quedaba a oscuras por la noche debido a la escasez de carbón -que era insuficiente para suministrar de electricidad a la ciudad- y se dedicaban a asaltar, huyendo en un auto gris. Desde aquellos tiempos se hablaba de que los delincuentes estaban coludidos con las autoridades. Varios de ellos fueron fusilados mientras que a los líderes de la banda, Higinio Granda y Francisco Oviedo, se les perdonó la vida, aunque tuvieron muertes misteriosas en prisión.
El caso del automóvil gris causó tal revuelo que en 1919 fue llevado al cine; fue la película muda más importante de todos los tiempos al permanecer en cartelera por varias décadas y no sólo eso, después se le incorporó sonido.
Higinio Sobera de la Flor
“El Pelón” Sobera sufría de esquizofrenia y era hijo de un adinerado hacendado de Tabasco. Su primer homicidio lo cometió en la colonia Roma: Un coche en el que viajaba un pariente de la Miss México 1953 (Ana Bertha Lepe), se le emparejó y le tocó el claxon, eso fue suficiente para que Sobera descargara toda su furia y matara al chofer. Al saber que lo buscaba la policía, su madre decide que lo mejor para su hijo es permanecer escondido en un hotel de Reforma. Pero ese tiempo, Sobera lo aprovecha para salir por las noches en busca de sexo.
En una de esas noches de pasión, se encuentra a una joven que se niega a tener relaciones con él; Sobera decide matarla y llevarla a su habitación de hotel; comete necrofilia. Ese fue su último crimen porque fue aprehendido y llevado a Lecumberri.
El Sapo
El principal enemigo de Sobera de la Flor en su estadía en Lecumberri fue “El Sapo”, quien lo tenía atemorizado y amenazado de muerte. ¡Y cómo no habría de preocuparse! “El Sapo” mató a más de 150 personas e incluso dentro de la cárcel, a 10 reclusos. Según relatos periodísticos de la época, “El Sapo” perteneció al ejército y en la madrugada del 2 de enero de 1946 amontonó varios contenedores de basura con cadáveres para quemarlos y llevarlos a fosas clandestinas.
Ángel Maturino Resendiz (Railroad Killer)
Ángel Maturino es un asesino serial mexicano que cometió terribles crímenes en Estados Unidos de 1997 a 1999. Fue bautizado como “El asesino de las vías” porque gran parte de sus crímenes ocurrieron en localidades próximas a las vías de tren. Su modus operandi consistía en aprovechar la oscuridad y soledad de los vecindarios para entrar a las casas, esperaba a sus víctimas, cuando llegaban eran brutalmente atacadas hasta que morían.
“El asesino de las vías” fue ejecutado en Texas el 27 de junio de 2006. Se convirtió en el sexto mexicano en ser ejecutado en el país vecino.
Los Narcosatánicos
Los crímenes que cometía esta banda se descubrieron por los controles que realizaba la policía cerca de la frontera con Estados Unidos a fin de evitar el tráfico de drogas. Cuando un chofer que manejaba una camioneta cargada de droga fue interrogado, confesó que había más droga en el rancho de Santa Elena en Matamoros, Tamaulipas. La policía decomisó en el lugar 110 kilos de marihuana, a la vez que hicieron un hallazgo macabro: Al realizar excavaciones se toparon con doce cadáveres descuartizados, a los que les fue extirpado el corazón y el cerebro, fue así que por casualidad dieron con una banda que se dedicaba a la santería.
Después de permanecer prófugos por casi un mes, el 6 de mayo de 1989 fueron encontrados los responsables en una mansión del Obispado de Monterrey. Al saberse en desventaja, hicieron un pacto suicida y se mataron entre ellos a tiros. Ahí murió Adolfo Jesús Constanzo, “El Padrino”, quien era cabecilla de la organización; Sara Aldrete fue detenida y confesó haber participado en varios crímenes contra su voluntad, fue sentenciada a 647 años de prisión.
Asesinos del siglo XXI
Una de las características que presentan los asesinos seriales de siglo XXI es la de asumirse como redentores de la sociedad; atacan a minorías como las prostitutas o homosexuales y “sienten” que con ello liberan a la sociedad de una plaga o a grupos vulnerables e indefensos, como ancianos y niños.
El caso más sonado fue el de Juan Barraza, “La Mataviejitas”, quien fuera detenida en la delegación Venustiano Carranza después de asesinar a Ana María de los Reyes; de esta forma se terminó con la ola de terror que mantuvo en jaque a las autoridades capitalinas, en total se le atribuyeron 10 crímenes y fue condenada a 60 años de prisión.
Otro de los considerados “redentores de la sociedad” es Raúl Osiel Marroquín, “El Sádico”; fue sentenciado a 147 años de prisión al ser acusado de cuatro crímenes contra homosexuales en la Ciudad de México; primero, los ahorcaba y después abandonaba los cuerpos en maletas que fueron halladas en las inmediaciones del Metro Chabacano y la colonia Asturias.
El último asesino de nuestro recuento es José Luis Calva Zepeda, “El Caníbal de la Guerrero”. Fue detenido al ser acusado de varios asesinatos, también se descubrió que se comía a sus víctimas. Finalmente el 11 de diciembre de 2007 apareció muerto en su celda del Reclusorio Oriente, presuntamente se suicidó.
*En la última entrega: Un acercamiento al perfil psicológico de los asesinos seriales y a los procedimientos que siguen para consumar sus crímenes.