Mi vida era entonces una travesía por el desierto. A dónde miraba, nada
era distinto. El vacío de una rutina diaria que me dejaba sin aliento.
Mi vida giraba en torno a la cotidianidad. La costumbre me mataba
paulatinamente.
Hace tiempo mi vida siempre era lo mismo: levantarme, tomar un
baño, vestirme, mirarme al espejo y, como siempre, lo que veía no me
gustaba; algo andaba mal: ya fuera el corte de cabello, algún barro,
mis braquets, pero, principalmente, me molestaba ser tan delgado. Mi reflejo era un demonio que siempre me acosaba.
No importa si somos gordos, delgados, altos, pequeños, blancos,
morenos… Nunca estamos bien con lo que vemos frente al espejo; siempre
queremos cambiar, o ¿no? Cada día surge algo nuevo: quisiéramos el
corte de cabello de él o la figura de ella o quizá los ojos de tal
modelo o la silueta de tal actor.
Vivimos en un mundo donde el bombardeo publicitario nos
acompaña a todas partes. Y, como consecuencia, la belleza y el cuerpo
ideal han adquirido gran valor. Todos los días tenemos un examen:
necesitamos ser mirados y aprobados por el otro en la calle, en la tele
o en el cine: no importa dónde; nuestro cuerpo siempre es nuestra carta
de presentación.
Es tan peligroso que algo así se vuelva nuestra rutina. Con
decirles que una tarde, dentro de un probador en una tienda de ropa,
sólo me atreví a mirar el reloj del techo. Prefería ver correr las
manecillas a notar cómo la ropa no me ajustaba, cómo las prendas
bailaban sobre mi cuerpo. Estaba frustrado por no tener el cuerpo
atlético que siempre quise.
Nunca me había sentido tan mal. Hacía de todo para subir de
peso: desde gimnasios, donde siempre me sentí frágil, hasta
esclavizarme a licuados y alimentos especiales, pero sólo conseguí
subir uno o dos kilos. Todo lo hacía para gustarle a los demás, aunque
en realidad sólo me transformaba, día con día, en un hombre ahogado en
sus propias sombras y mentiras.
Tantas imágenes distorsionadas, inseguridades, complejos, nos
vuelcan a trastornos alimenticios (T.A.) y a problemas psicológicos
para conseguir ideales estéticos que sólo consiguen deteriorar nuestro
ritmo de vida.
Las complicaciones más comunes son la bulimia, la cual se caracteriza
por consumir atracones de comida para después vomitar; la anorexia
identificada por la baja ingesta de alimentos, y la vigorexia, obsesión
por lograr un cuerpo atlético a toda costa, ya sea a través del
ejercicio o del exagerado consumo de anabólicos.
Por fortuna, para todos estos males, existen distintas
soluciones: desde apoyo psicológico hasta clínicas especializadas, como
la Fundación Ellen West. Ubicado en México, este centro de tratamiento
para T.A. brinda servicio a muchas personas enfermas, además de crear
campañas de prevención. Asimismo, mantiene proyectos de investigación
con el fin de conocer a fondo los trastornos y erradicarlos.
Y sobre esto, desde hace algunos meses, diputados federales
analizan la posibilidad de erradicar la publicidad en prensa escrita,
radio y televisión que impliqué la discriminación por talla y peso, es
decir, aquella que influye para que los jóvenes deban ser delgados y
bellos, aunque conlleve a males como la anorexia y la bulimia.
Sin embargo, podremos tener mucha información sobre el tema y
cientos de personas que nos digan: “¡Pero si luces bien! ¿Por qué
cambiar?”, pero tengan por seguro que no saldremos adelante si por
nosotros mismos no hacemos algo. Es difícil, lo sé. Pero ¡adelante! Por
qué no tomamos un espejo y, por primera vez, no cerramos los ojos; al
contrario, que nuestro reflejo sea una sonrisa.
Por mi parte, les confieso que nunca supe hasta donde podía
llegar si continuaba así. Sin embargo, me di cuenta que no me gustaba
levantarme todos los días despreciándome. Sí, necesitaba subir de peso,
pero no por estética, sino para llevar una vida más saludable.
Ahora sé que tal vez nunca seré el hombre más fuerte, ni el más
musculoso, pero, saben algo, soy Adrián… y eso es más que suficiente.
Si alguno de nosotros lo necesita, aquí los teléfonos más el sitio web de la Fundación Ellen West:
58 12 08 77 , 58 13 74 14 y http://www.ellenwest.org /