Miércoles 24 de septiembre de 2008
   
 
 
¡Soy horrible!, ¿tu frase de todos los días?
Nuestras inseguridades por el físico, nos pueden conducir a graves problemas de salud. Existen muchas soluciones, pero lo más importante es salir adelante por nosotros mismos
  Por Víctor Adrián Espinosa
tVa.com.mx
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Mi vida era entonces una travesía por el desierto. A dónde miraba, nada era distinto. El vacío de una rutina diaria que me dejaba sin aliento. Mi vida giraba en torno a la cotidianidad. La costumbre me mataba paulatinamente.

Hace tiempo mi vida siempre era lo mismo: levantarme, tomar un baño, vestirme, mirarme al espejo y, como siempre, lo que veía no me gustaba; algo andaba mal: ya fuera el corte de cabello, algún barro, mis braquets, pero, principalmente, me molestaba ser tan delgado. Mi reflejo era un demonio que siempre me acosaba.

No importa si somos gordos, delgados, altos, pequeños, blancos, morenos… Nunca estamos bien con lo que vemos frente al espejo; siempre queremos cambiar, o ¿no? Cada día surge algo nuevo: quisiéramos el corte de cabello de él o la figura de ella o quizá los ojos de tal modelo o la silueta de tal actor.

Vivimos en un mundo donde el bombardeo publicitario nos acompaña a todas partes. Y, como consecuencia, la belleza y el cuerpo ideal han adquirido gran valor. Todos los días tenemos un examen: necesitamos ser mirados y aprobados por el otro en la calle, en la tele o en el cine: no importa dónde; nuestro cuerpo siempre es nuestra carta de presentación.

Es tan peligroso que algo así se vuelva nuestra rutina. Con decirles que una tarde, dentro de un probador en una tienda de ropa, sólo me atreví a mirar el reloj del techo. Prefería ver correr las manecillas a notar cómo la ropa no me ajustaba, cómo las prendas bailaban sobre mi cuerpo. Estaba frustrado por no tener el cuerpo atlético que siempre quise.

Nunca me había sentido tan mal. Hacía de todo para subir de peso: desde gimnasios, donde siempre me sentí frágil, hasta esclavizarme a licuados y alimentos especiales, pero sólo conseguí subir uno o dos kilos. Todo lo hacía para gustarle a los demás, aunque en realidad sólo me transformaba, día con día, en un hombre ahogado en sus propias sombras y mentiras.

Tantas imágenes distorsionadas, inseguridades, complejos, nos vuelcan a trastornos alimenticios (T.A.) y a problemas psicológicos para conseguir ideales estéticos que sólo consiguen deteriorar nuestro ritmo de vida.

Las complicaciones más comunes son la bulimia, la cual se caracteriza por consumir atracones de comida para después vomitar; la anorexia identificada por la baja ingesta de alimentos, y la vigorexia, obsesión por lograr un cuerpo atlético a toda costa, ya sea a través del ejercicio o del exagerado consumo de anabólicos.

Por fortuna, para todos estos males, existen distintas soluciones: desde apoyo psicológico hasta clínicas especializadas, como la Fundación Ellen West. Ubicado en México, este centro de tratamiento para T.A. brinda servicio a muchas personas enfermas, además de crear campañas de prevención. Asimismo, mantiene proyectos de investigación con el fin de conocer a fondo los trastornos y erradicarlos.

Y sobre esto, desde hace algunos meses, diputados federales analizan la posibilidad de erradicar la publicidad en prensa escrita, radio y televisión que impliqué la discriminación por talla y peso, es decir, aquella que influye para que los jóvenes deban ser delgados y bellos, aunque conlleve a males como la anorexia y la bulimia.

Sin embargo, podremos tener mucha información sobre el tema y cientos de personas que nos digan: “¡Pero si luces bien! ¿Por qué cambiar?”, pero tengan por seguro que no saldremos adelante si por nosotros mismos no hacemos algo. Es difícil, lo sé. Pero ¡adelante! Por qué no tomamos un espejo y, por primera vez, no cerramos los ojos; al contrario, que nuestro reflejo sea una sonrisa.

Por mi parte, les confieso que nunca supe hasta donde podía llegar si continuaba así. Sin embargo, me di cuenta que no me gustaba levantarme todos los días despreciándome. Sí, necesitaba subir de peso, pero no por estética, sino para llevar una vida más saludable.

Ahora sé que tal vez nunca seré el hombre más fuerte, ni el más musculoso, pero, saben algo, soy Adrián… y eso es más que suficiente.

Si alguno de nosotros lo necesita, aquí los teléfonos más el sitio web de la Fundación Ellen West:

58 12 08 77 , 58 13 74 14 y http://www.ellenwest.org /

 
¿Qué opinas?
2 comentario(s)

Muy buena nota Adrián, supongo que tu fuiste el que paso por esta situación tan vanal para mi punto de vista, pero referente a que los medios de comunicación nos bombardean con una silueta y una imagen a seguir, tienes mucha razón; pero también, ten en cuenta que no solo son los medios publicitarios si no también, en un caso muy específico, el mío, pues verás... yo soy una persona delgada... no flaco pero pues no estoy marcado, y pues para ir a buscar y encontrar trabajo en una tienda de ropa reconocida del grupo Inditex... (Zar.. Pull & Be.. Bershk...) no es justo que se fijen y quieran contratar a chavos que luzcan como los maniquies o bien que a porten elegancia y figura al comprador con su físico esbelto ... osea para pedir un trabajo te piden estar delgado??? que cosas... para salir en un comercial.. tienes que estar delgado... que por qué estas delgado. que por qué estas gordo. pero.. ¿Cuál será la talla ideal, la que realmente quieran que tengamos?
 

Enviado por:
Carlos pagina
mail
2008-06-10
13:58

Yo pase por algo similar. Mi estructura natural es muy delgada, pesaba 54 kilos midiendo 1.78m de estatura. Alos 18 anios me di cuenta que no cambiaria mi fisico si no hacia nada. Entre a un gym, y bueno ahi recibi criticas y malos recibimientos, inclusive humillaciones, pero pense que ningun idiota me haria perder mi intencion de llevar una mejor vida. Pues por salud es mejor que tu cuerpo este bajo actividad fisica y como efecto secundario esteticamente te vez bien. Al paso de unos meses, y despues de mejorar mi dieta y asistir religiosamente al gym logre subir alrededor de 16 kilos de musculos, la verdad que valio la pena. Ahora 10 anios despues el cuerpo no responde igual que amis 18 pero aun me veo bien y lo mejor que de salud estoy perfecto! no tengo problemas como la mayoria de mis amigos. Y como lo digo el verse vien viene de la mano con el ejercicio. Por lo que de vez en cuando es super padre ver como chicas super guapas voltean la mirada a una persona que no tenia mas carne que hueso a sus 17 anios.  

Enviado por:
Pocho
mail
2008-06-10
13:22

 
 
 
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