La verdad es que no tengo que ocultar la necesidad de pedirles a mis
compañeras un espejo para observar si todo está en orden con mi cabello
o en cómo me veo a las nueve u once de la mañana; de hecho, todo sería
normal, si no hubiera sido por un compañero que me preguntó si era gay
amén de que otra compañera criticaba mi vanidad. Me quedé pensando
sobre el porqué estereotipar a un hombre que se preocupa por su imagen.
No hay que ser gay, ni mucho menos un David Beckham, para tratar de
tener un buen aspecto; cuidar la imagen es esencial. Si bien el ser
“vanidoso” se les atribuía directamente a las mujeres, eso ha cambiado
aceleradamente, tanto que los espejos en centros comerciales y los
aparadores están peleados por ambos sexos para ver “cómo se ven”.
Entre lo que un hombre “vanidoso” debe de cuidar están traer un
peinado correcto, cuidar la piel, vestir bien y presentable, así como
estar perfumado y rasurado; él posiblemente no busque impresionar a
nadie más que a él mismo.
¿Ellas qué opinan de los hombres vanidosos?
Paola estudia la preparatoria y tiene 18 años: “Todo depende del
grado de vanidad, para mí es suficiente que cuide su aspecto, pero hay
algunos que exageran, pues hasta se rasuran aquellito, se depilan las
axilas y se sacan la ceja, a mi parecer se cuidan demasiado y no
necesariamente son gays, pero la verdad, eso no me late mucho; como no
soy muy vanidosa que digamos, eso de andar con alguien que sea más que
yo, la verdad me sentiría incómoda”.
Samantha, de 22 años, piensa: “Que cuiden su imagen es algo muy
importante; la verdad no me gustan todos fachosos y mal olientes,
prefiero un niño que se cuide, se rasure, huela bien y siempre se ande
checando en el espejo para ver su aspecto; la verdad es que eso de que
anden todos desfajados, mal peinados o en fachitas, no es algo que
llame la atención”.
Alejandra (19 años) cree que los hombres vanidosos pueden ser de dos
tipos, los que cuidan su aspecto y los que caen en excesos: ”Creo que
estar todo el día pensado en su aspecto, llega a ser algo enfermizo,
pues hay cosas mucho más importantes que el físico; lo que más vale es
lo que somos como personas, sin embargo, aquellos que se cuidan los
indispensable y se sienten seguros, no necesitan de tanta vanidad”.
Espejito, espejto...
Carlos tiene 20 años, le gusta ir a la estética dos veces al mes
para que le arreglen el cabello, le gusta oler bien y su ropa es
importante en su vida, pero no es un adicto a verse en el espejo; se
dice no ser una persona extremadamente vanidosa, pero sí preocupado por
su imagen, pues está seguro que eso, le abrirá muchas puertas.
Miguel Ángel, un chico de 24 años, nos da su opinión: “Sí, me ve a
diario en el espejo todas las veces que puedo, no soy gay, ni nada por
el estilo, pero me gusta verme y sentirme bonito, presentable, sobre
todo elegante; creo que la gente te trata como te ve y estoy seguro de
que todos los hombres llevan un vanidoso adentro, se paran cada mañana
a preguntarle a su espejito, espejito, ¿quién es el más bonito? Pero
hay tantos estereotipos, que por no sentirse homosexuales, no lo hacen
o simplemente lo ocultan”.
Ser hombre y vanidoso se ha convertido en un tema controvertido, sin
embargo, la seguridad que tenemos para hacer las cosas, es lo que marca
la diferencia. Si partimos de que los grandes cambios vienen desde
adentro, tú, ¿sientes que eres lo que proyectas? Así que si deseas
agarrar el espejo de tus amigas o verte en el reflejo de algún cristal,
hazlo sin temor.