En la actualidad, el elegir una carrera profesional es una tarea compleja, la falta de identidad entre los jóvenes, así como saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, son los principales factores por los que muchos universitarios desertan, fracasan, se frustran y se internan en ese continuo insatisfecho.
Estrella de rock and roll…
Cuando niños, solemos decir “cuando yo sea grande…” y ya sabes bombero, doctor(a), abogado(a), hasta estrella de rock and roll, lo cual a veces puede no cazar con lo que quieren nuestros padres y vemos, entonces, desde la familia la descalificación de nuestros sueños.
Hasta los 18 años, por mencionar una edad base, han dirigido nuestras vidas, sin generalizar; no obstante, cuando llega el momento de elegir una carrera no sabemos qué hacer.
“A los jóvenes, la sociedad, los padres de familia, los empujamos a tomar una decisión cuando en realidad nunca los hemos preparado para ello, es una decisión que no se debería tomar a la ligera”, afirma la maestra Norma Hernández Beltrán, líder de atención psicopedagógica de la Universidad del Valle de México (UVM).
Espejito, espejito…
Entender nuestra responsabilidad de elección es un gran paso, no podemos culpar por nuestras decisiones al orientador educativo, a nuestros padres, al test, a los amigos y demás; ya que aunque nos puedan influenciar, la última palabra la tiene uno mismo.
Existen distintos exámenes que ayudan a orientarnos para decidir: “Por supuesto los instrumentos sicopedagógicos son importantes, un test de intereses, un test de personalidad ayudan, pero lo primordial es hacer conciencia; las pruebas no lo van a conocer al joven más de lo que se conoce a sí mismo”, explica Hernández.
El que es perico, donde quiera es verde…
Después de quedar claro que sobre advertencia no hay engaño, pasemos a los puntos importantes a tomar en cuenta para elegir carrera. “Son varios los aspectos a considerar, sin embargo, el principal es que se conozcan bien.”
Es hora de hacer una introspección y preguntarnos ¿qué me gusta hacer?, ¿cuáles son mis habilidades?, ¿dónde me gustaría trabajar ¿, ¿cómo me veo en cinco años (por decir)? ¿Cuáles son mis fortalezas y debilidades?, en fin, esto nos ayuda a conocernos y acercarnos a nuestra vocación: “Es elegir intereses vocacionales, no preferencias vocacionales, porque esto es como elegir lo menos feo.”
Es luchar por lo que queremos y no por lo que nos convenga, como quien decide, estudiar cierta carrera sólo porque la paga es buena y elevada: “Tener vocación, si no te gusta, no te gusta; si te obligan, terminas odiándolo.”
“Camino a la ciudad sin molestar a nadie…”
Nadie dijo que es fácil elegir; actualmente, inmersos en un mundo globalizado podemos pasar por miedos como la desigualdad educativa; si dejaste de estudiar y piensas que es tarde para retomarlo, por temer confrontar a tus padres y decirles que no quieres heredar la profesión, por escasez de empleo, por sentirte incapaz de cumplir con tus objetivos, por falta de autoconocimiento, no es imposible.
Te recomiendo que reflexiones con tu “yo interior” para hacer tu proyecto de vida, identifiques tus intereses vocacionales y habilidades, investigues sobre esa carrera que tanto te late (no sólo las materias, también en qué te puedes emplear y cómo ha sido su desarrollo en nuestro país).
Si crees necesario pedir ayuda, ¡pídela!, existen universidades que te orientan de manera gratuita; posteriormente triangula lo que quieres, lo que hay y lo que la sociedad demanda, de esta forma podrás proyectarte.
Cualquiera que sea tu edad, nunca es tarde.