|
|
| ¿Y si dejo la escuela? | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
tVa.com.mx 2008-07-02 |
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Julio toca la guitarra desparramado sobre el sofá, canta y se emociona
sin preocuparse por el futuro. A sus 20 años decidió poner en pausa los
estudios en la Facultad de Sociología de la UNAM. Nunca fue un
estudiante brillante, pero logró concluir el CCH y estaba dispuesto a
continuar la licenciatura. “La verdad durante todo el semestre no pude
adaptarme. Ni siquiera era la carrera que quería, mi vocación es la
música.”
Desde el curso pasado dejó de asistir y comenzó a tocar en camiones. “No me va mal, me gusta, aunque tengo planeado retomar algún estudio, es importante, supongo.” La deserción escolar es un delicado problema en nuestra sociedad, podemos entenderla como el abandono temporal o definitivo de la trayectoria académica. En los últimos años este fenómeno ha logrado disminuir en niveles básicos, según datos del Conteo de Población 2005: 96.8% de los niños de entre 6 y 11 años logran concluir la primaria; al pasar al siguiente nivel (secundaria), la cifra disminuye 81.3%. ¿Los motivos? Todos, en alguna ocasión, nos sentimos ahogados por las presiones y limitantes que implica estudiar. Hay quienes desertan porque sienten que la carrera elegida no es lo suyo, prefieren trabajar y ganar su propio dinero; o simplemente, aceptan que no les gusta y sus ambiciones difieren de estar dentro de un aula. Hace algunos años Fernando abandonó Biología en la FES Iztacala. “… La carrera resultó muy dura y por falta de autoestima y madurez creí que no daba el ancho; en primer semestre troné una materia que era necesaria para pasar al siguiente; me desesperé y salí huyendo. Pensé que no estaba listo para la profesión que amo, que era demasiado para mí.” Es muy normal dudar y tener miedo; el problema es no hablarlo y tomar decisiones apresuradas. Algunas veces puede no ser realmente lo que queremos. “Sí, me arrepentí de hacerlo” ─comenta Fernando, quien actualmente estudia periodismo. “Hice el examen para otra licenciatura y por fortuna me quedé… De no acreditarlo hubiera estado obligado a enfrentar a mi padre y decirle ‘sí, troné tal materia pero aunque me quites el dinero y no me bajes de perdedor me quedaré hasta que la termine no importa si es a los 80 años’. Eso es lo que hubiera hecho… Acepto las cosas como sucedieron y asumo las responsabilidades.” Para su decisión fueron dos los factores determinantes que, aunados a la inmadurez propia de la edad, lo animaron a hacer algo tan “desesperado”, como él mismo refiere: “La autoestima y la presión moral por parte de mi familia. Todo estaba bien, amigos, ubicación, carrera, horario, TODO. De haber sido más maduro, se hubiera necesitado algo muy fuerte para hacerme tomar esa medida. Es necesario reconsiderar las razones por las que hacemos las cosas. Muchas veces es la presión del momento la que nos hace tomar resoluciones apresuradas y quizás erróneas.” Seis de cada 10 alumnos que ingresan a bachillerato terminan sus estudios. Menos de la mitad entra a la licenciatura y de ahí, otro tanto decide o no tiene más opción que desertar. No es ningún secreto que muchos trabajan para costear su educación, que la vida del estudiante es estresante, además de que las bajas en matricula son parte del proceso de selección. Piénsalo dos veces La responsabilidad recae en varios. Desde padres de familia, los propios alumnos y, por supuesto, profesores e instituciones. A veces un mal educador puede ser razón y causa para dejar la escuela. ¿Quién no se ha topado con profes que por mucho que te guste su materia, logran hacértela odiar y desmotivarte’, incluso terminas huyendo. Si alguien está pensando eso, “que se tome un momento para respirar y si tiene la oportunidad, hable con alguien maduro y de confianza. A veces no se puede con los padres, pero sí con un maestro o algún orientador. A veces los hay en la escuela, yo no hablé con nadie, tomé la decisión, hice los trámites y les caí a todos con la noticia”, concluye Fernando. Expertos en pedagogía señalan que el abandonar los estudios no es sinónimo de “fracaso”, en cambio, puede ser una manera de evitar la frustración, todo dependerá del autoconocimiento, de tus ambiciones y capacidades. Así que si estás considerando echar todo por la borda, acércate, seguro alguien te pueda orientar para tomar la mejor decisión. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||