Todas las personas somos un cúmulo de sentimientos,
pero también de emociones, estos términos pueden confundirse y es que están
ligados de tal manera que es difícil diferenciarlos.
Las emociones son lo primero que aparece como una
reacción hacia algo, puede ser un hecho, una noticia, algo que anhelábamos; eso
nos da una emoción que puede convertirse en sentimiento y que si llega a los
extremos podemos llamar pasión.
La risa y el llanto son de las emociones que más se
ubican, que más expresamos, son tan opuestas como similares; se encuentran
cuando de la risa pasamos al llanto o cuando lloramos de felicidad, lo cual es
alegría que se liga a la risa.
Consulta Mitofsky realizó una
encuesta sobre los sentimientos (emociones) de los mexicanos, entre los que se
encuentran el llanto, la sonrisa (¿o querrían decir risa?), los gritos y
enojos.
Respecto al llanto, uno de cada seis dice no llorar y
las mujeres lo expresan más que los hombres; tenemos que el llanto aparece poco
o que nos cuesta expresar esta emoción.
Con base en esto, la psicóloga y docente Tere Álvarez
comenta que "hay presión social sobre todo en esta emoción, te reprimen". Todos
sabemos que hay dichos como "los hombres no lloran", que aún en estos tiempos
se siente presente.
La risa, por el contrario, es lo que más se expresa;
los jóvenes lo hacemos con mayor frecuencia (61%) que el resto de los
ciudadanos (43% para los mayores de 50 años). Y es que los mexicanos nos reímos
de todo, hasta de lo que nos hace sufrir.
Es normal que en un día pasemos por infinidad de
emociones y que dependa de alguna nuestro estado de ánimo; entre el tráfico, la
lluvia y demás, el enojo se hace presente; de hecho, el 60% de los mexicanos se
enojan frecuentemente sumado a los que lo hacen de manera regular.
Con el tiempo se complica expresar determinada
emoción, "tiene mucho que ver con tu historia de vida, todo es aprendido, la
sociedad te dice ‘no ahora no', o ‘aquí no puedes llorar', ‘aún no es el
momento', ‘con esa persona no', entonces así lo haces, aunque no sea lo mejor".
Las emociones no las controlamos del todo, pues son
espontáneas, pero sí podemos controlar un poco más los sentimientos; no hay que
tener pena o miedo de expresar lo que sentimos, para todo hay lugar y momento,
así que hay que encontrarlo.