“Al cerrar los ojos te das cuenta de que hay gente por la que vale la pena seguir y el show debe continuar”... Palabras inolvidables de una niña, amiga y compañera de la carrera de Ciencias de la Comunicación, con escasos 18 años, llamada Karen Enríquez Villalpando.
Es alumna de Unitec Atizapán, quien con la lucha diaria y acompañada de un grupo de jóvenes, ha tenido el coraje y el valor de enfrentar sus propios miedos y crear su propia compañía de teatro.
Con poco más de 8 meses, el equipo aún no ha decidido el nombre, pero se ha entregado a los ensayos de una obra escrita, dirigida y producida por Karen, titulada La Audición.
En el camino
Con el paso de los días, el sueño se hacía más real. Llegó el día de la audición y en compañía de dos de sus mejores amigos (Ana y Juan), logró encontrar a los actores que necesitaba para su obra. Son 18 chavos, estudiantes de entre 18 a 21 años, dos del Conservatorio Nacional de Música.
El apoyo externo ha sido muy poco, los han limitado y no ha habido muchas facilidades para poder ensayar, pero lo que comenzó con un salón vacío y el “tarareo” de las canciones adaptadas por Karen, ha crecido. Hoy ensayan en el auditorio de la universidad y tienen el apoyo técnico para seguir realizando este sueño que está por convertirse en realidad dentro de dos meses.
Si despiertas con una “espinita”, como dice Karen, y tienes un sueño, no dudes en atreverte a realizarlo, a luchar y a alzar la voz, no importan las limitaciones.
Esta pequeña compañía de teatro es el ejemplo de que no importan la edad ni las circunstancias, lo importante es el deseo y las ganas de querer cumplir un sueño.