Con motivo de la recién inaugurada exposición "Tunick en el Zócalo" y en espera de ir por mi fotito, a continuación describo mi experiencia de aquel frío domingo.
Justo una noche antes recordé la instalación de Tunick y me dije 'si me levanto voy'; acostumbrado a desmañanarme (aunque no en domingo) finalmente me vi imprimiendo mi comprobante a última hora.
Eran las 4:30 a.m. cuando llegué al Centro Histórico y miré las largas filas de gente que había para entrar, no podía creer ver a tantas personas dispuestas a hacer lo mismo que yo. La emoción me embargó y ya no había vuelta atrás.
Y la verdad Tunick y sus fotografias fueron solamente el pretexto para mí y para muchos, lo que realmente nos movió fue el vivir aquella experiencia única en ese espacio tan importante como lo es el Zócalo de la Ciudad de México, escenario actual y en el pasado de múltiples manifestaciones sociales, culturales, políticas, espirituales... El pequeño ombligo de nuestro país.
Previo a la hora del "destape" una pequeña dormitadita disipaba el sueño y los nervios, canticos y goyas se escuchaban para amenizar la espera que terminó con la cuenta regresiva al ritmo de nuestras ropas cayendo al suelo y el frío y la emoción colándose por doquier al correr cual Evas y Adanes en pleno paraíso de concreto.
Estando totalmente desnudos, aquellos miles de cuerpos enfrente, atrás, al lado, fueron como pensar en las máscaras que se adoptan cuando estamos vestidos, yo soy oficinista, panadero, pintor, mecánico, rastafari, fresa, etc. etc. en ese momento no existía nada de eso, solamente éramos nosotros y nuestos cuerpos, unos gordos, otros flacos, otros llenos de bolas, unos blancos, otros más morenos, con tatuajes, moretones... Simplemente se evidenciaba nuestra verdadera y primaria esencia, somos seres humanos.
La neta sentir esa libertad y vulnerabilidad en pleno Zócalo fue algo muy chido que volvería a repetir.
El único desacierto fue la "ingenuidad" de Tunick (quiero pensar eso) al suponer que el mexicano se alejaría totalmente del morbo cuando separó para una última foto a las mujeres, expuestas a las miradas de los hombres ya vestidos
y tú, ¿fuiste? ¡Cuéntanos tu experiencia!