Han tocado en tres ediciones de el Vive Latino y de nada sorprendería esta proeza si el presente texto se refiriera a una banda inventada por la creciente industria del espectáculo que todo lo transforma en un producto vendible, listo para usarse.
En esta ocasión nos referimos a una agrupación que nació hace ya más de cinco años, literalmente, de las oscuras catacumbas de la independencia: San Pascualito Rey.
Una ecléctica banda que por su exótico sonido resulta inclasificable, en alguna ocasión un periodista se atrevió a llamarles: "El Portishead veracruzano"... Sera quizá por sus líricas cargadas de apesadumbres, de dolor por el amor perdido, de ausencia y vacío o tal vez por sus guitarras chillonas jaraneras soneras o por sus teclados de profundas y agrias notas que hacen referencia a las primeras bandas consideradas dark, allá por los años setentas.
El nombre de San Pascualito Rey se refiere, según palabras de su frontman (el cual por cierto posee el mismo apelativo que su banda: Pascual Reyes), a un santo pagano chiapaneco, el cual cuenta la leyenda que cada vez que alguien muere es conducido por este personaje al inframundo en una carreta.
Algunos fieles a esta creencia juran incluso haber escuchado el carruaje de San Pascual Bailón recorrer las calles empedradas de la región.
Sufro, Sufro, Sufro es el nombre de su material debut en el 2003, luego llegó un EP que en realidad se estaba yendo Ahora Vuelvo en el 2005 y a finales del año pasado estrenan Deshabitado con el mismo sello que los vio nacer, Intolerancia.
En esta ocasión los pascuales suenan más ponchados y contundentes, conservando el disfrutable agridulce que los identifica, José Manuel Aguilera de La Barranca y el violinista Alejandro Flores, que ha participado con Café Tacvuba, son dos de los músicos invitados que se suben a la carreta.