Miércoles 24 de septiembre de 2008
   
 
 
Gone with the wind (Lo que el viento se llevó)
Quizás si la gente supiera interpretar sus propios sueños, podría ser feliz. Ya no sería necesario que se hicieran realidad. Pero no siempre le atinamos o no a tiempo... De esto va este clásico
  Por Karina
tVa.com.mx
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Quizás si la gente supiera interpretar sus propios sueños, podría ser feliz. Ya no sería necesario que se hicieran realidad. Pero no siempre le atinamos o no a tiempo.

No interpretar a tiempo sus sueños, ni cuando se hacían realidad, fue lo que le pasó a Scarlett O’Hara, hermosa ojiazul interpretada por Vivien Leigh en Gone with the wind (Lo que el viento se llevó, pa’los cuates), entonces es infeliz toda la película. Aunque por ser hermosa como sólo pueden serlo las estrellas de Hollywood, y además protagonizar la peli, no le faltan los galanes. Básicamente, todos los de la película, menos el que le gusta ¿Qué significa eso? Que ahí está el argumento: una historia de amor no correspondido, sueño sin cumplir al fin y al cabo…

Ambientada en estados Unidos durante la época de la Guerra de Secesión, la película retrata la moral puritana de EU, moral en la que Scarlett O’Hara, una mujer egoísta, astuta, caprichosa y encantadora, es de lo peor, ni las prostis la quieren. Sólo la aman los débiles de corazón, y un hombre tan vil y canalla como ella, uno de los galanes por excelencia del cine: Reth Buttler, interpretado por Clark Gable. En oposición a Reht, (me parece descabellado oponerse a ese hombre), se encuentra Ashley Wilkes, interpretado por Leslie Howard, el único en toda la película que parece estar hecho de piedra, porque no se inmuta ante los ruegos de Scarlett para que la ame.

Contrario a los típicos protagonistas, Reth y Scarlett no son pasivos, ni sufren porque los antagonistas se les opongan; son cínicos, taimados, se valen de medios para lograr lo que quieren que su sociedad estrecha y puritana reprueba… Pero protagonistas al fin, todo lo que hacen es por el bien de alguien más, aunque de verdad no lo parezca.

Mención aparte son los pedazos que se pueden separar de la película para volverse joyas de culto popular, como las frases memorables que cada uno de los actores tiene oportunidad de legarnos o las escenas donde Reth le da unos besos bárbaros a Scarlett, siempre acompañados de sus finas observaciones, besos que nos hacen preguntarnos ¿Por qué esta chica no quiere con él?

La película dura cinco horas, pero en ningún momento se vuelve tediosa o aburrida. Los personajes evolucionan coherentemente, aunque sí se desea a ratos que por favor Scarlett dejara de ser tan caprichosa y egoísta… A pesar de que en tanto tiempo para una película, se hallan demasiadas lecturas, Gone with the wind es esencialmente una película romántica y creo tener la razón si digo que desde 1939 todos los que la han visto se quedaron con ganas de ver de nuevo a esos personajes, en otra película.

Al final no se sabe qué sentir hacia los protagonistas, ni quién ama de verdad a quién, o peor aún: ¿por qué se aman? Pero así es un poquito la realidad ¿no?

Gone with the wind, 1939.

Dirigida por Victor Fleming.

Basada en una novela de Margareth Mitchell.

Ganadora de 8 premios Oscar, de 14 nominaciones.

La audición del papel de Scarlett duró 2 años y audicionaron mil 400 actrices. Eligieron a la desconocida Vivien Leigh y ganó un Oscar con esa actuación.

 
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