Tener un volante entre las manos parece ser un acto de autoridad, de poder; con él no sólo se tiene la propia vida sino la de otros, incluso gente que ni siquiera se conoce.
Cada año jóvenes de entre 21 y 30 años son los protagonistas de los 22 mil 795 accidentes automovilísticos registrados en el DF.
Los accidentes son la primera causa de muerte en menores de 25 años, de acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud). Lo alarmante más allá del gran número de accidentes es que se puede prevenir en casi un 80%, ya que muchos de esos actos son producto del exceso de velocidad, el estado de ebriedad, el no respeto de las señalizaciones.
Es un tema que no se debe tomar a la ligera y en el que se deben apuntalar varios aspectos; un accidente puede ser causado por distintas cosas, ciertamente muchas de ellas que salen de las manos del conductor, como las condiciones de avenidas, la mala o nula colocación de señalizaciones, el mal tiempo, fallas mecánicas, hasta la fatiga o tensión emocional.
Sin embargo, por desgracia, si hablamos de jóvenes las estadísticas no mienten. Muchos de los accidentes son causados por el exceso del alcohol y las campañas como la de “Si tomas no manejes”, o “Conductor designado” parecen no ser tenidas en cuenta, “vivir la vida en exceso” (aunque sea de velocidad) parece ser el lema de los jóvenes.
Las precauciones son varias, desde manejar consciente, conocer el reglamento de tránsito (donde se incluye el uso del cinturón de seguridad así como la velocidad reglamentaria), respetar semáforos, los pasos peatonales, tener en cuenta el estado del tiempo, entre otros.
Incluso como peatón hay que tomar las propias, pues nunca se sabe. Y también las autoridades que no quedan fuera, pues son los que deben hacer algo al respecto de calles, baches y demás; así como de un buen transporte público y las multas más severas, pues una vida no tiene precio.
En fin de año los accidentes automovilísticos aumentan en 30 por ciento, al igual que en puentes vacacionales, esto causado a su vez por el exceso en el consumo de alcohol y porque en esos días hay más tránsito de vehículos.
Los accidentes viales en el país son un grave problema de salud pública, pues cada año pierden la vida 18 mil personas, sobre todo jóvenes y sin contar que algunas veces se llevan a personas que sin deberla pierden la vida atropelladas, además de que si no es la muerte puede haber daños irreversibles en la salud física y mental, hasta en la economía (en el mejor de los casos) por el pago de multas o daños del coche.
La mejor solución es la prevención, el cuidado, la educación, la madurez; parecen palabras sueltas y no es algo que no se conozca, los que han tenido accidentes y han salido bien saben que no es cosa para echarse en saco roto.