Muchas veces se dice que la vida en México es muy barata y que las
cosas deberían subir de precio para salir de la crisis económica en que
nos encontramos desde hace varios años. Pero ante los resultados
arrojados recientemente por el Banco Mundial, donde se menciona que
México es el país más caro de América Latina no hay nada que decir,
sólo que en algo somos los primeros.
El estudio realizado por el Banco Mundial compara las economías
alrededor del mundo con el objetivo de dar a conocer cuáles son las más
caras y cuáles las más baratas a partir de los índices de precios. Lo
anterior se basa en la experiencia de compras de los viajeros después
de cambiar su moneda en diferentes países. México es el más caro de
América Latina, sus precios relativos son de 81% de la media mundial,
mientras que Brasil, la principal economía de la región, con precios
relativos que corresponden a 69% de la media global.
Quizá cuando salimos al extranjero de vacaciones digamos “¡qué
barato es México!”, “¡como México no hay dos!” “¡no hay nada como estar
en casa!” Pero a nivel continental, los viajeros que vienen del Caribe,
Centro y Sudamérica consideran cara la vida que hay en México,
contrario a lo que pasa con visitantes de Estados Unidos, Japón,
Inglaterra, España, Francia, Italia y Alemania.
Por eso cuando llegan turistas de estos países a México se les
hace barato todo lo que compran, porque no sólo pertenecen a las
economías más poderosas del mundo sino que también cuentan con jugosos
sueldos. Algo que no pasa con México, pues aunque es la economía más
cara de América Latina, no se ve reflejado en la cartera del mexicano
promedio.
Algo caracteriza a México es la desigualdad social. Es uno de
los países donde más millonarios hay; sin ir más lejos, el hombre más
rico del mundo es mexicano, los magistrados son los mejores pagados del
mundo, el presidente de México gana lo doble que el presidente de
España. Todo parece fuera de lugar y es cuando debemos preguntarnos
¿qué es lo que estamos haciendo mal? o, para facilitar la respuesta,
¿qué no estamos haciendo mal?
Al consultar la Purchase Power Parity (PPP: Paridad
del Poder Adquisitivo y que compara el poder adquisitivo en todo el
mundo y da una visión sobre el costo de vida, el gasto del consumidor y
las inversiones) nos muestra que Chile es el país latinoamericano de
más riqueza relativa entre sus habitantes, con un PPP de 12 mil 277
dólares, seguido por México, con 11 mil 317 dólares.
De este modo, México es el segundo país más rico con base en el dinero
que corresponde a cada uno de sus habitantes. Lo anterior, como vemos,
dista de nuestra realidad. Algo rescatable dentro de todo esto es que
somos una de las cinco economías en vías de desarrollo; en la lista
también figuran Brasil, China, Rusia e India.
Las principales economías de América Latina, tomando en cuenta
el Producto Interno Bruto en relación al PPP, son México y Brasil, las
cuales equivalen a casi dos tercios del PIB latinoamericanos, además
cuentan con 61% de la población total de la región.
Los números nos dejan ver una interesante economía nacional.
Pero es sólo la punta del iceberg y basta que el nivel del agua baje
para darnos cuenta de una realidad de la que somos conscientes pero que
no queremos que sea vista en el exterior.
México fue un país que durante el sexenio de Salinas recibió
inversiones del extranjero, pues se confiaba en el rumbo que tomaba la
economía. Todos creíamos estar ya en el primer mundo, pero sólo fue un
sueño y no sólo no hemos crecido sino que estamos más abajo.
En 15 años, cuando se terminen las pocas reservas de petróleo y las
remesas que envían nuestros hermanos que radican en Estados Unidos, la
bomba detonará y no habrá fuerza divina que nos ayude a salir adelante.
Estaremos más hundidos de lo que ya estamos.