Miércoles 24 de septiembre de 2008
   
 
 
¡Bingo! Somos los primeros en algo: El país más caro de AL
Muchas veces se dice que la vida en México es muy barata y que las cosas deberían subir de precio para salir de la crisis económica en que nos encontramos desde hace varios años. Pero ante los resultados arrojados recientemente por el Banco Mundial, donde se menciona que México es el país más caro de América Latina no hay nada que decir, sólo que en algo somos los primeros
  Por Juan Pablo González
tVa.com.mx
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Muchas veces se dice que la vida en México es muy barata y que las cosas deberían subir de precio para salir de la crisis económica en que nos encontramos desde hace varios años. Pero ante los resultados arrojados recientemente por el Banco Mundial, donde se menciona que México es el país más caro de América Latina no hay nada que decir, sólo que en algo somos los primeros.

El estudio realizado por el Banco Mundial compara las economías alrededor del mundo con el objetivo de dar a conocer cuáles son las más caras y cuáles las más baratas a partir de los índices de precios. Lo anterior se basa en la experiencia de compras de los viajeros después de cambiar su moneda en diferentes países. México es el más caro de América Latina, sus precios relativos son de 81% de la media mundial, mientras que Brasil, la principal economía de la región, con precios relativos que corresponden a 69% de la media global.

Quizá cuando salimos al extranjero de vacaciones digamos “¡qué barato es México!”, “¡como México no hay dos!” “¡no hay nada como estar en casa!” Pero a nivel continental, los viajeros que vienen del Caribe, Centro y Sudamérica consideran cara la vida que hay en México, contrario a lo que pasa con visitantes de Estados Unidos, Japón, Inglaterra, España, Francia, Italia y Alemania.

Por eso cuando llegan turistas de estos países a México se les hace barato todo lo que compran, porque no sólo pertenecen a las economías más poderosas del mundo sino que también cuentan con jugosos sueldos. Algo que no pasa con México, pues aunque es la economía más cara de América Latina, no se ve reflejado en la cartera del mexicano promedio.

Algo caracteriza a México es la desigualdad social. Es uno de los países donde más millonarios hay; sin ir más lejos, el hombre más rico del mundo es mexicano, los magistrados son los mejores pagados del mundo, el presidente de México gana lo doble que el presidente de España. Todo parece fuera de lugar y es cuando debemos preguntarnos ¿qué es lo que estamos haciendo mal? o, para facilitar la respuesta, ¿qué no estamos haciendo mal?

Al consultar la Purchase Power Parity (PPP: Paridad del Poder Adquisitivo y que compara el poder adquisitivo en todo el mundo y da una visión sobre el costo de vida, el gasto del consumidor y las inversiones) nos muestra que Chile es el país latinoamericano de más riqueza relativa entre sus habitantes, con un PPP de 12 mil 277 dólares, seguido por México, con 11 mil 317 dólares.

De este modo, México es el segundo país más rico con base en el dinero que corresponde a cada uno de sus habitantes. Lo anterior, como vemos, dista de nuestra realidad. Algo rescatable dentro de todo esto es que somos una de las cinco economías en vías de desarrollo; en la lista también figuran Brasil, China, Rusia e India.

Las principales economías de América Latina, tomando en cuenta el Producto Interno Bruto en relación al PPP, son México y Brasil, las cuales equivalen a casi dos tercios del PIB latinoamericanos, además cuentan con 61% de la población total de la región.

Los números nos dejan ver una interesante economía nacional. Pero es sólo la punta del iceberg y basta que el nivel del agua baje para darnos cuenta de una realidad de la que somos conscientes pero que no queremos que sea vista en el exterior.

México fue un país que durante el sexenio de Salinas recibió inversiones del extranjero, pues se confiaba en el rumbo que tomaba la economía. Todos creíamos estar ya en el primer mundo, pero sólo fue un sueño y no sólo no hemos crecido sino que estamos más abajo.

En 15 años, cuando se terminen las pocas reservas de petróleo y las remesas que envían nuestros hermanos que radican en Estados Unidos, la bomba detonará y no habrá fuerza divina que nos ayude a salir adelante. Estaremos más hundidos de lo que ya estamos.

 
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