Miércoles 24 de septiembre de 2008
   
 
 
Los niños y la guerra
Entrevisté a Alfredo González Olascoaga, uno de los 127 niños procedentes de España a causa de la Guerra Civil y que aún vive en México. Él nos cuenta cómo ante sus asombrados ojos se desplegaba entonces un mundo incomprensible
  Por Juan Pablo González
tVa.com.mx
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Los niños son las verdaderas víctimas de la guerra y es que, sin duda, un conflicto bélico echa abajo la rutina de la infancia, sí, ese territorio inocente y limpio. Y es precisamente en esa inocencia, donde la guerra toma un dramatismo añadido, pues hay que demostrar fortaleza y coraje, aunque no se entienda por completo lo que ocurre.

Sin ir más lejos, el célebre “Diario de Ana Frank” es una muestra de que para quienes viven una guerra en su niñez, el hecho bélico se transforma en el acontecimiento tristemente más importante de sus vidas.

Por lo anterior, entrevisté a Alfredo González Olascoaga, uno de los 127 niños procedentes de España a causa de la Guerra Civil y que aún vive en México. Él nos cuenta cómo ante sus asombrados ojos se desplegaba entonces un mundo incomprensible.

¿Cómo fueron aquellos días de Guerra?

Fue algo terrible, yo no entendía bien qué pasaba. Recuerdo a mi madre, ella tenía mucho miedo, mis hermanos y yo le preguntábamos sobre lo que pasaba, sobre el porqué estaba tan nerviosa, y siempre nos decía que no pasaba nada, que todo estaba bien y que todo lo que pasaba afuera iba a terminar pronto. No entendíamos porqué no podíamos salir a jugar como lo hacíamos antes. Un día nos alejaron de nuestros padres, cuando nos despedimos de mi madre recuerdo que nos dijo que pronto todo iba a acabar y que en muy poco tiempo íbamos a estar juntos. Cuando eso pasó, ya tenía bastante tiempo de no ver a mi padre  y mamá nos decía que había ido en busca de algo que nos gustaba, pero no sabía decirnos qué era.

¿Volviste pronto a casa?

No, nunca volví. Nunca volví a saber nada de mis padres, no sé qué pasó con ellos. Cuando regresé a casa, 25 años después, ya no estaban ahí, nadie sabía qué había pasado con ellos y de mis hermanos, Josefa y Alberto, supe algo después de varios años. Ellos eran los dos mayores y por la guerra los enviaron a Francia, a mí y a mi hermano Emilio a México. Cuando regresé a casa no recordaba ni los nombres de mis padres, fue algo terrible volver, regresar al lugar donde naciste y ver que nada era como lo dejaste. Estaba totalmente destruido, irreconocible. Me acuerdo que cuando fui por primera vez, aseguraba que no era el lugar donde había vivido mi infancia, además de que el olor era bastante desagradable.

¿Cómo fueron aquellos días en México?

Fue horrible desde que cogimos el barco hasta los primeros años en México. Yo era un niño, no tenía ni 10 años, y ya no tenía papás; la situación en el barco era temible, si no peleabas por la comida, no comías. Estuvimos varios años en un internado sin recibir el cariño de un padre, hasta que un día Emilio y yo decidimos escaparnos con la intención de encontrar a nuestros padres. Fue en aquel momento cuando realmente descubrimos que la vida podía ser aún más cruel de lo que ya era. En un principio no teníamos para comer, en casi ningún lugar nos cogían para trabajar, por el simple hecho de ser extranjeros, donde nos daban la oportunidad nos pagaban lo mínimo, apenas nos alcanzaba para comer y dormimos muchos días en la calle.

Tu vida ha estado llena de sufrimiento…

Sí, toda mi infancia fue así, crecí solo. Tuve la fortuna de que en un viaje que hice a la Ciudad de México, una familia se preocupó por mí, me dieron de comer y me ofrecieron hospedaje, además de trabajo, pero eso fue tras vivir varios años en la calle. No sabía leer, ni escribir, no sabía nada. Tenía miedo de todo, cuando esta familia se me acercó tuve mucho miedo, no sabía si irme con ellos o no, pero como tenía tanta hambre decidí hacerlo.

¿Qué hicieron cuando supieron tu historia?

Se sorprendieron. No lograban comprender cómo un niño de mi edad podía haber sufrido tanto. Desde el primer momento se pusieron en contacto con varias personas para saber cómo estaba la situación en España. Estuve viviendo bastante tiempo con ellos, fue tal la convivencia que al final me casé con la menor de sus hijas.

¿Sigues teniendo contacto con tus hermanos?

No, yo soy el único que sobrevive. No tuve la oportunidad de conocer a Josefa, ni a Alberto, sólo conviví con ellos en mi infancia; nos enviábamos cartas muy seguido y en los últimos tiempos nos llamábamos por teléfono. Emilio murió hace más de 12 años.

Antes del apoyo actual del gobierno español, ¿se habían preocupado por ustedes?

No, jamás, ellos se olvidaron de nosotros. Habían olvidado que por su culpa perdimos todo lo que teníamos, todo lo que habíamos recibido fue debido al gobierno de México, quienes desde el principio nos dieron un trato digno. Anualmente se organizan reuniones donde vamos todos los llamados “Niños de Morelia”. Pero nunca por parte del gobierno español hasta que llegó Zapatero al poder y nos dio una pensión de 7 mil pesos y un seguro médico.

¿Con esta medida se salda la deuda que tiene España con ustedes?

Jamás se podrá saldar, jamás lograremos olvidar esas cosas terribles por las que pasamos en la infancia. Agradecemos que por fin se hayan preocupado por nosotros, pero es una pena que se hayan dado cuenta 70 años después.

¿Qué le diría al señor Zapatero?

Gracias, esperemos que esta vez no nos dejen solos.

 
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9 comentario(s)
Aún cuando tenía conocimientos de lo horrible de la guerra civil española, leer este reportaje me ha sensibilizado en extremo. Solamente de pensar que nuestros hijos tuviesen que pasar tantos sufrimientos nos destroza interiormente. Es bueno que aunque hayan pasado muchos años, no dejemos de presentar los errores cometidos por los humanos. Mi solidaridad con Don Alfredo, realmente me llegó profundamente su historia.  

Enviado por:
mario a. campoamor
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2008-01-17
17:01

gracias por tu artículo que de verdad me llegó, mi abuelo era español y el se vino cuando tenía 13 años solo, sólo que el tenia parientes aquí (o algo así) con los que llegó; pero jamás me puse a pensar en el dolor y la soledad de un niño que ya no va a ver a sus papás en muchísimo tiempo, ni a sus hermanos, es algo terrible. Se nota que aún ahora es algo que el señor(que amablemente da la entrevista)se siente sumamente afectado,como si fuera ayer, que terrible vivir eso y como padres saber que en una situación así quien sabe donde terminaran nuestros hijos. Y lo peor de todo esto es que están situaciones en lugar de disminuir se multiplican en nuestro mundo de hoy, empecemos por cambiar nuestra actitud con la gente mas cercana a nosotros, paz para todos!!!!  

Enviado por:
soyyo

2008-01-17
14:56

Mi padre no viviò la guerra, habìa venido a Mèxico desde 1923 pero mi tio, su hermano, si. Fuè la mayor locura de ese siglo.Aun no siendo refugiado mi padre, viviò siempre en la añoranza, la tristesa, el trastierro. Y nosotros, sus hijos, siempre sientiendo que no llenabamos ese hueco aunque quisieramos. Vida mas triste la de los españoles emigrantes....  

Enviado por:
Estrella Fernàndez
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2008-01-17
14:46

Después de leer esto, no podemos evitar rememorar lo que aun después se puede sufrir dentro de una familia descendiente de exiliados y refugiados. Mis abuelos formaron parte tambièn de los grupos de niños que salieron de España tras el golpe impuesto por un dictador y que destruyo a tantas miles de familias, jamàs volvió a ser igual a pesar de haber vuelto a España. La muerte de padres y hermanos fue eun denominador común. Creo q sería muy bueno q hicieramos alguna asociacion de todos los exiliados y refugiados en México, independientemente de la fecha de llegada. Saludos a todos. Te felicito por la entrevista  

Enviado por:
VICTOR GH
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2008-01-17
13:23

que buen reportaje te felicito, aunque no paso por alto la falta de comentarios en una nota realmente interesante, como es posible que cuando se trata de armar polemica por cosas cotidianas, tengan comentarios de una cuartilla y con algo tan interesante como lo que escribes solo haya 3, creo que una vez mas tristemente notamos que en Mexico es mas facil voltear para otro lado, en fin felicidades.  

Enviado por:
Lizbeth Lara

2008-01-17
11:31

Gracias por este reportaje. Es bueno saber, aunque un poco tarde, lo que pasaron eso ninos de la guerra Espanola. Es una pena, que despues que llegaron a Mexico, nadie hizo entender a la gente que que debiamos comprenderlos y ayudarlos si conociamos alguna vez a uno de ellos. Lo triste es que yo he escuchado historias de como en Mexico, no eran muy bien vistos por algunos y el acoso que sufrieron algunos de ellos. Yo se que cuando uno es nino, esta expuesto a toda clase de abusos en la escuela o en cualquier lugar. Muchas veces es porque no nos ha educado a ser comprensivos con los que tienen menos que nosotros. En este caso me refiero a ser un huerfano de guerra.  

Enviado por:
Rosa
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2008-01-17
11:15

Muchas Felicidades!!!!! es un reportaje importante que en lo personal no tenía idea de esto, si leí el Diario de Ana Frank, pero jamas se ha vuelto a tocar un tema igual solo lo que vemos en TV, de verdad es una muy buena entrevista, ya que llegaste a tocar temas en especial que te transportan a la vivencia de este "niño". De verdad felicidades.  

Enviado por:
Nancy
mail
2008-01-17
10:38

que puedo opinar, solo un nudo en la garganta, tengo hijos pequenos y no estoy con ellos por cuestiones de trabajo.  

Enviado por:
david luis
mail
2008-01-17
08:11

Te felicito por la entrevista y, en especial, por ocuparte de este tema desgarrador del que habemos muchos sobrevivientes (no todos con tanto sufrimiento como el de don Alfredo. Sólo quiero apuntar que Felipe González fue el primero en buscar una especie de indemnización para las víctimas de la Guerra en el Exilio y que lo que ha hecho ahora -con indudable mérito- Zapatero es promulgar la Ley de la Memoria Histórica. Y, en fin, como dice don Alfredo: amamos a España, pero México nos guardó la vida y eso no puede pagarse, como no podrá la historia compensar el dolor de esa guerra y de las muchas actuales en el mundo entero. Bien ppor tu trabajo y tus valores, chaval (sólo cuida los acentos en "que y qué").  

Enviado por:
Miguelángel Díaz Monges
mail
2008-01-17
00:36

 
 
 
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