¿Qué está sucediendo detrás de aquellas fronteras que parecen dividir al mundo en partes desiguales?
Tal vez uno podría pensar que en el continente más pobre del mundo,
África, la vida transcurre sin sentido y que el tema de conversación es
la pobreza extrema en la que viven, sin embargo, hay algo que, por
increíble que parezca, cobra cada vez más fuerza: la literatura.
Así es mis queridos lectores, en África también se escribe y se lee.
Con apenas siglo y medio de existencia, la evolución de la
escritura en este continente ha sido trascendente. Como todos podemos
imaginar, las condiciones no son “ideales” para el desarrollo de “algo”
que parece innecesario en la vida africana, sin embargo resulta curioso
saber porqué hay una serie de personas (escritores) que emprendieron la
difícil tarea del mundo de las letras.
La pregunta puede parecer difícil, pero realmente es sencilla:
su intención es ver a la literatura como un vehículo de transfiguración
y de participación histórica entre una historia de ensueño y su
negación, pero ¿qué significa todo esto? Si lo trasladamos a un plano
real es simple y sencillamente el hecho de que un grupo de seres
humanos busquen penetrar en otros, por medio de la conciencia colectiva
de todo aquello que se puede tener si se trabaja por ello, aunque
realmente es difícil que esa parte de la población olvide la situación
en la que vive o, por lo menos, la deje a un lado por unos instantes.
Pero, ¿de dónde vienen esas ideas? Tal vez nos resulte todavía
más sorprendente que aquella lejana región tenga influencias
francófonas, anglófonas, lusófonas y hispanófonas. De lo anterior se
deduce que esas ideas llegaran hasta allá, pero con adaptaciones
propias de su estilo de vida.
Podemos definir a la literatura africana como una literatura de
protesta, pero hay que saber en qué consiste antes de hacer un juicio.
Si tenemos claro que en África la situación que se vive no es
alentadora es conveniente decir que se busca descolonizar mentalmente a
su población y comenzar a proyectar un futuro esperanzador, ¿no te
suena familiar?
Como dato curioso: ¿Sabías que la Guinea Ecuatorial es el único
país subsahariano donde se habla español? Pues sí, y es ahí donde se
puede encontrar una literatura más explícitamente rabiosa contra la
política, con un claro descontento social, que busca la unificación de
un territorio que parece no tener dueño.
Ben Okri, Alain Mabanekou, y el nobel nigeriano, Wole
Soyinka, son algunos de los autores que han trascendido en el mundo
literario y que, por extraño que nos parezca, han publicado sus obras
en la mayor parte de Europa.
Es preciso aclarar que los principales temas que abordan los
escritores africanos es hacerle ver a su pueblo, en su mayoría
marginado, el profundo lamento ante un desengaño y un gran fracaso, que
pasa por el frustración de las independencias políticas surgidas desde
los años sesenta, con una clara influencia occidental, y que culmina
con el doloroso proceso democrático que hoy no promete.
A pesar de tener un claro dominio occidental sobre el
pensamiento africano, cada vez se trabaja más por la creación de una
identidad netamente africana, dejando de lado los estereotipos sobre
este continente, transmitida en forma de poesía, drama, crónica y
novela.