“La mejor forma de alcanzar un sueño es comenzándolo a construir” es la
frase que ‘Un techo para mi país’ (UTPMP) tiene como lema y se vio
reflejada con la entrega de 150 viviendas de emergencia a las familias
tabasqueñas.
Los 350 voluntarios nos reunimos en la Laguna de las Ilusiones, en
Villa Hermosa, Tabasco. Veníamos provenientes del Distrito Federal,
Tabasco, Querétaro, Chile, Uruguay, El Salvador, Costa Rica, Brasil y
dos extranjeros más, uno procedente de Noruega y otra de Suecia.
Cada uno de los voluntarios fue asignado a diferentes
cuadrillas y posteriormente partimos hacia las comunidades de Asunción
Castellanos y Miguel Hidalgo, ubicadas en el Centro, y a la Raya
Zaragoza y Madero, ubicadas en el municipio de Tacotalpa.
Desde el inicio el trabajo fue duro. Había que descargar los
trailers que llevaban el material con el que construiríamos las
viviendas. Posteriormente llevarlos hasta la casa de las familias
asignadas a cada cuadrilla y comenzar la construcción lo antes posible
porque contábamos con tres días para terminar.
A pesar de alcanzar los cuarenta grados centígrados de temperatura, el
esfuerzo físico y las problemáticas que algunos pasamos con el terreno,
por ser zona pantanosa, siempre se vio en todos la actitud de sacar
adelante el proyecto. La energía y el trabajo conjunto entre las
familias y nosotros, siempre estuvo presente.
“Las familias de la sierra son muy amables, todos los días nos
agradecían con abrazos y risas lo que hacíamos, en ese momento como
voluntaria descubrí que puedes hacer mucho, hicimos 20 casas que para
otros pueden sonar insignificantes, pero para ellos era el comienzo de
una nueva vida”, dijo Montserrat Garnica, voluntaria en la Raya
Zaragoza.
La parte más gratificante de todo fue la convivencia con la gente,
amable por naturaleza y siempre con una sonrisa, apoyaba todo el
trabajo que se realizaba. Podías pasar por la calle y no faltaba quien
te ofreciera un refresco, te regalara una sonrisa, una flor, una paleta
o un aplauso.
“La experiencia de ser voluntario es impactante para la vida de
todo joven que decide tomarse un tiempo de su cómoda vida para ser
parte del cambio, ver a la gente es lo que te hace salir adelante, los
niños son los que más te alientan a continuar con el trabajo”, señaló
Minerva Gary, voluntaria en la comunidad de Asunción Castellanos.
‘Un techo para mi país’ ha logrado reclutar a nivel continental
más de 140 mil voluntarios y ha construido más de 34 mil viviendas de
emergencia.
El lazo que se crea con las familias es una experiencia por
demás enriquecedora, aprendes que no importan las diferencias de
cultura, lenguaje y tradiciones, puesto que todos entendemos el
lenguaje universal que es el de los sentimientos, todos reímos,
lloramos, sonreímos, compartimos miedos y preocupaciones, pero sobre
todo amamos con una gran intensidad todo lo que nos rodea.
El último día, los voluntarios de UTPMP y las familias
convivimos en una comida; las sonrisas, los abrazos, las cartas, las
lágrimas, fueron pruebas de ese cambio que vivieron ambas partes. Una
niña de trece años, llamada Greyci Rodríguez Reyes, recitó una carta
para nosotros:
“En primer lugar, y lo más importante, es hablarles sobre una
cuadrilla de jóvenes muchachos que dejaron sus estudios por ayudar al
pueblo de Tabasco después de la desastrosa tormenta que pasó hace unos
meses. Jóvenes de nombres Miguel, Dulce, Marvin, Diana y Mary viajaron
desde muy lejos para ayudarnos, ellos son súper admirables,
trabajadores, alegres y muy amables. Hay más de ellos, pero nunca
terminaría la descripción y aunque hoy ya no están ni estarán en mi
hogar los recordaré con un gran cariño que siempre perdurará, esta es
mi historia y ojalá hayan entendido y sentido lo mismo. Gracias”.
Los jóvenes voluntarios que fuimos a Tabasco con la idea de construir
viviendas, regresamos con la idea de continuar construyendo un país en
el que todos tengamos las mismas oportunidades y expectativas de vida.