Al acercarse San Valentín, las calles se llenan con más y más sujetos dispuestos a engañarse.
Y eternizar la ilusión de que es posible tapar su falta, llenar el vacío que les es inherente y creer en la omnipotencia.
Sí, al levantar una hoja encuentran un poco de amor debajo de una banqueta. Pero el amor es un acto de fe.
“Amor resulta de suponer que el objeto amado posee lo que al amante le hace falta”: Jacques Lacan.
Abandonar la suposición equivale a dejar de amar. Dichoso quien vive engañado.
Las flores cortadas se venden en tiendas. Miradas furtivas desean excederse, salir de sus cuerpos, huir de su encierro.
Las flores cortadas se obsequian para ello. Podrán adornar un tiempo, alimentar la fe en el amor un momento.
Mas no habrá manera para que sobrevivan al paso del viento. Las dejan marchitas, los días al irse.
Y queda tan sólo una tierra baldía. Febrero es el mes más cruel.